24 de junio de 2024 | Actualizado 17:44
Andrés Arribas

Camión 1 – Vagón 0

El Parlamento Europeo aprobó (¿?) la modificación de la directiva de Pesos y Dimensiones para los vehículos pesados que circulen por Europa. Ha sido un nuevo paso a atrás en el camino de ir recuperando cuota para el ferrocarril, dentro del objetivo de alcanzar el 30% en el año 2030 y otra abjuración al Pacto Verde, en lo que a ecologización del transporte de mercancías se refiere si recodamos los tres pilares en los que se sostenía. Por un lado, se planteaba, al menos, el 55% menos de emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2030, en comparación con los niveles de 1990. También plantar hasta 3.000 millones de árboles en la UE hasta 2030 y, el tercer pilar, ser el primer continente climática neutro para 2050.

En mi humilde opinión con esta propuesta, creo que no vamos bien. Analizando todo el proceso, llama la atención la urgencia en aprobar esta directiva, cuando van a celebrarse en breve comicios europeos para un periodo de cinco años y los miembros que resulten elegidos serán los que tendrían que gestionar el nuevo armazón legislativo sin condicionantes de legislaturas anteriores.

La modificación de la directiva de Pesos y Dimensiones es un nuevo paso a atrás para recuperar cuota ferroviaria

Otra paradoja curiosa, es que la ponente que ha defendido esta modificación ha sido la española Isabel García Muñoz que representa al país que menos cuota ferroviaria tiene en toda Europa, salvo Grecia e Irlanda. ¿Qué esperábamos? Y ahora resulta que esta persona no irá en las listas socialistas en los próximos comicios del día 9 de junio. ¿Puerta giratoria? La escuchamos decir hace unos días, que esta norma era necesaria por estar la capacidad ferroviaria congestionada. Supongo que no sería la de España, donde miles de kilómetros están ociosos y la cuota no sube del 4%.

Por otro lado, la todavía eurodiputada se felicitaba por haber parado al lobby ferroviario, cuando en la UE existen 12.500 lobbies inscritos, sin contar los que actúan ‘sottovoce’, ¿serán a esos a los que ha escuchado o es que los de carretera han estado callados? En cualquier caso, los votos favorables a la modificación fueron 330, es decir el 47% de los 705 posibles, por tanto, técnicamente no se alcanzó la mayoría absoluta de la Eurocámara.

Quiero pensar que estamos a tiempo para que el Consejo Europeo que se constituya rechace este disparate

Por ello, quiero pensar que todavía estamos a tiempo para que en el Consejo Europeo que se constituya en junio sea rechazado este disparate o, al menos, se introduzcan algunas de las reivindicaciones que atenúen este asalto, como pueden ser normas de discriminación positiva para el ferrocarril, bonificaciones de los cánones ferroviarios por un periodo tasado, incentivos para el uso de este modo, fomento de la interoperabilidad en el perímetro europeo, equiparar los escandallos de costes de ambos modos introduciendo los costes externos, etc. Hay que recordar que el 97% de los camiones vendidos en el UE siguen siendo diesel.

Si no fuera así, estaríamos ante un escenario continental en el que el Europarlamento legisla a espaldas de los ciudadanos, de las empresas responsables, incluso de sus propios objetivos. Mientras cara a los ‘mass media’ se vive en una distopía a modo de ‘El show de Truman’, como sociedad simulada donde se vierten mensajes huecos a favor del ferrocarril, que hablan de la bondad de la descarbonización, del Pacto Verde, el impacto climático, la eliminación de la congestión en las carreteras, la reducción de accidentes, descenso del ruido, etc… Hasta que corremos la cortina y esa legislación que los grupos de poder cocinan entre Bruselas y Estrasburgo nos explota en la cara para provocarnos cuando menos una profunda melancolía.

La carretera ha hecho sus deberes para no perder cuota, pero el ferrocarril no ha progresado como debiera

No trato de hacer un alegato visceral. Reconozco que la carretera ha hecho sus deberes para no perder cuota, experimentando nuevos modos de transportar la mercancía, aunque lo ha hecho sin contrapesos, sin oposición, porque el ferrocarril no ha progresado como debiera al estar en la mayoría de los países gestionado por empresas públicas, que no estaban motivadas para ser eficientes y poder volcar sus fortalezas en el mercado y en la sociedad para ejercer de alternativa, lo que ha provocado que el camión haya cubierto todo el terreno de juego, achicando espacio al vagón y a veces abusando de su posición de dominio. Al menos en nuestro país, como afirma un amigo mío, en el ámbito de los transportes y durante muchos años, ha estado gobernando el PdeCa (Partido del Camión) y así nos va.

Pero los tiempos están cambiando, que diría Bod Dylan, y en la actualidad hay que reivindicar un ferrocarril de mercancías con más fuerza, si cabe, que nunca. Nos jugamos mucho en los próximos años. Ya hemos aprendido de la inacción.