1 de noviembre de 2020 | Actualizado 9:54
Mafran Martínez

Diferenciar entre ‘la logística’ y ‘su logística’

Cuando hablamos de logística no podemos olvidar que se trata de un servicio. Aunque se utilicen medios enormes, incluso industriales, no es en ningún caso sector secundario, sino terciario. La logística no produce, sirve y, por lo tanto, no depende de sí misma, sino de la demanda de los productos que transporta. Si hay demanda, habrá logística. Si alguien va a comprar un producto, alguien lo transportará. Es el negocio.

Si una empresa necesita contratar logística, porque necesita aprovisionarse, o distribuir sus productos, buscará el proveedor que le preste el servicio que más se ajuste a ‘su logística’, con el único interés de mejorar su propia cuenta de resultados. Estas empresas no toman decisiones pensando en lo que hará la compañía de al lado, salvo que esto le suponga un valor añadido, lo cual, ya hace suya la decisión.

Es por esto por lo que resulta extraño cuando se oye el interés de dirigentes públicos de incrementar ‘la logística’ (en mayúsculas), como si hubiera solo una y todas las cadenas logísticas siguieran el mismo criterio de decisión. Pensar que la logística de frío, de hidrocarburos o de mercancía industrial siguen los mismos patrones es, cuanto menos, ingenuo. Casi tanto como pensar que una infraestructura creará logística por sí misma. Es cierto que sin infraestructura no habrá logística, pero sin el servicio que la explote después, tampoco la habrá. Tan importante es uno como el otro.

Es ingenuo pensar que la logística de frío, de hidrocarburos o industrial siguen los mismos patrones

En los tiempos que corren, no podemos gestionar las infraestructuras pensando que, creándolas, el uso florecerá mágicamente después. Es fundamental que se analice qué servicio podrán utilizar estas infraestructuras, para qué cadenas y qué valor añadido se les dará. Se debe ser crítico con las infraestructuras que no aporten valor, pero tampoco deben despreciarse nuevas infraestructuras porque ahora no tengan operativa: puede que no haya servicio precisamente porque no exista. Como decía Einstein: “No esperes un resultado diferente haciendo siempre lo mismo”. Solo abriendo nuevas rutas competitivas podremos ser realmente eficientes.

La planificación adecuada de las infraestructuras y los servicios puede cambiar el mapa logístico, pero, si eso es así, es porque se ha dotado de valor a las cadenas logísticas, generando una cascada de beneficiados: el propietario de la carga tiene un producto de mayor valor, el logístico incurre en menos costes y el cliente final se ve beneficiado por los diferentes ahorros. Es necesario empezar a gestionar pensando en los clientes y buscando mejorar las cadenas concretas, porque ninguna empresa decide por ‘la logística’, sino sólo por ‘su logística’ con los medios y rutas que disponga.