30 de junio de 2022 | Actualizado 11:20
Manuel Medina

Digitalización, burócratas y pusilánimes

Hace unos días alguien me quiso llamar “experto”. Le respondí que no era ningún experto, sino una “persona con experiencia”. Creo que la denominación de experto está completamente devaluada por su propia proliferación, a lo que deberíamos añadir muchas veces la falta de experiencia de los que así se auto-denominan. Hago esta introducción porque, como en otras ocasiones, lo que voy a contar procede de mi experiencia. Denle ustedes el valor que consideren.

Hace unos años quise empujar, en mi ámbito de responsabilidad, la implantación del CMR Digital. No les voy a aburrir con detalles, pero lo cierto es que el mundo que se me vino encima me dio bastante dolor de cabeza: que si consultores, que si plataformas, que si eres cargador y no transportista, que si esto se puede, que si esto no… Nunca agradeceré bastante a una persona, completamente ajena a estas discusiones, pero a quien hice participe de mi frustración, su síntesis en cinco palabras de qué es y qué representa la digitalización: “Los datos no tienen forma”. A partir de estas cinco palabras, hizo un enfoque simple y brillante: los datos, vivos y cambiantes, están continuamente ahí, sin forma, sin estructura, pero siempre referidos a un instante temporal. Al agregar y extraer una selección de datos, que siempre estarán referidos a instantes temporales concretos, en cualquier tipo de soporte y con cualquier objetivo, lo que estamos haciendo es congelarlos dándoles la forma que deseemos, pero los datos vivos y constantemente actualizados siguen ahí, sin forma, hasta que los extraigamos y congelemos de nuevo.

Al mismo tiempo, en nuestro entorno tecnológico actual, se da una cuasi simultaneidad entre los hechos que suceden y su traducción a datos. Al no haber un decalaje temporal entre ambas situaciones, podemos inferir que cualquier tipo de información está permanentemente actualizada.

La supply chain trabaja con un número limitado de datos a los que se van añadiendo otros con el avance de la cadena

A partir de su exposición, comprendí que los datos son informaciones que se encuentran en un mundo virtual, todos accesibles, y utilizables a voluntad, y que adquieren forma solamente cuando los extraemos para cualquier propósito, puede ser un documento cualquiera, una estadística, un informe más o menos extenso o más o menos ejecutivo,… Los datos, además, están asociados a unos instantes temporales, que nos dan trazabilidad a cualquiera de las extracciones que podamos realizar. Me atrevería a decir que, aunque se utilicen estas mismas palabras para definir el concepto, ya actualmente importantes sectores económicos lo utilizan de una u otra manera para el control y trazabilidad de productos con elevados requisitos de control.

Pude constatar también que la cadena de suministro trabaja con un número limitado de datos básicos a los que se van añadiendo otros a medida que avanza la cadena. Así a los datos de envío, el albarán, se añaden los del medio de transporte, las incidencias en la ruta o en la entrega, la confirmación de llegada a destino, la identificación de los sucesivos porteadores, empresas y personas intervinientes en las propias transacciones,…

Por supuesto, detuve toda actividad orientada al CMR Digital, ya que la colección de todos estos datos, utilizando las plataformas adecuadas, y un software único de extracción debería permitir no solo poder emitir cualquier documento necesario, sino tener una trazabilidad total de la cadena de suministro, y hacer partícipe de la misma, en tiempo real, a todos los interesados. La dedicación de tiempo y de recursos a la ‘digitalización’ de un único documento, para después acometer un segundo, y luego un tercero, no solo lo consideré, y lo sigo considerando, un despilfarro, sino que es algo totalmente contrario a lo que representa el mundo digital al que, sí o sí, estamos abocados.

Hasta aquí he tratado sobre la ‘digitalización’, pero el título de este artículo contiene dos palabras más: ‘burócratas’ y ‘pusilánimes’. La primera, burócratas, está dedicada a todos aquellos que siempre encontrarán excusas para eternizar las discusiones, para formar grupos de trabajo con los que diluirán responsabilidades, para magnificar los problemas, por nimios o por sectoriales que sean, asegurando de este modo su ‘modus vivendi’, y muchas veces mostrando como méritos propios aquellos hechos que por la propia dinámica de la sociedad y la evolución de la tecnología sucederán necesariamente.  Dándoles soporte encontraremos habitualmente una pléyade de empresas que harán de esta situación su negocio y justificarán las dificultades (y su facturación) con excelentes PowerPoints y grandes palabras.

La segunda palabra es ‘pusilánimes’. El diccionario de la Real Academia Española dice de ella: “Pusilánime 1. adj. Dicho de una persona: Falta de ánimo y valor para tomar decisiones o afrontar situaciones comprometidas”.  Realmente pienso que hay muchos mas burócratas que pusilánimes, sin embargo, son estos últimos los que suelen tener capacidad de decisión para aceptar los argumentos de los burócratas o para afrontar y tomar decisiones en las situaciones comprometidas que todo cambio genera. De joven me decían “cuantos más comités, menos resultados”. Los incontables foros donde se habla de digitalización de la cadena de suministro son la mejor muestra de que estamos muy lejos de alcanzar unos mínimos objetivos.