27 de septiembre de 2022 | Actualizado 19:02
Mafran Martínez

En equilibrio imperfecto de Nash

La logística es un sector verdaderamente curioso. El objetivo de todo el sistema es que una mercancía, propiedad de alguien, se traslade desde un punto a otro al mejor precio posible y con los menos problemas posible. Y a partir de ahí, cuando uno empieza a desgranar las tareas, empiezan a entrar en juego gran cantidad de empresas y organismos que tienen labores muy diferentes: navieras, transportistas, operadores logísticos, estibadores, autoridades portuarias, agentes aduaneros, inspectores,… e incluso, los suministradores de energía.

Este enjambre de intereses se organiza por sectores, de forma que los transportistas se consideran competencia entre sí, las navieras, lo mismo, y hasta las autoridades portuarias compiten unas con otras. Todas ellas buscan maximizar sus intereses, pero sin que ninguna se pare a pensar el análisis conjunto de esas decisiones en beneficio del verdadero cliente de todos ellos: la carga.

Así, nos encontramos con unas navieras que han maximizado sus beneficios incrementando los fletes, reduciendo la oferta o con unas empresas de suministro de energía que han multiplicado casi por dos el precio del combustible con respecto al precio existente en los otros máximos (similares, por cierto) del petróleo.

Si navieras o energéticas solo ven su beneficio, el resto tomará decisiones que afectarán al cliente de todos ellos

Esta forma de maximizar los beneficios de forma aislada fue analizada por un singular matemático que se hizo famoso por la película ‘Una mente maravillosa’: John Forbes Nash. Básicamente, demostró que era un punto de equilibro imperfecto, pues, al no colaborar entre todos los agentes del sistema, se alcanzaba una solución que temporalmente era válida, pero que, a la larga, con una perspectiva un poco más amplia, los que se veían perjudicados por esas medidas harían lo posible para revertir la situación, afectando al sistema completo, incluso a los que se creían maximizados.

El sistema logístico es un claro ejemplo de esta forma de colaboración. Si las navieras o energéticas solo ven su propio beneficio a corto plazo y no se analiza la situación general, el resto de los entes afectados (transportistas, por ejemplo), tomarán decisiones (huelgas, subida de precios) que terminarán redundando en que el cliente de todos ellos, el propietario de la carga decida no transportar… De esta forma, acabará afectando a las propias navieras o a las energéticas, por caída de la demanda. Si no se tiene claro que el cliente es el cliente final para todos, que el sistema debe ser sostenible, a la larga todos nos veremos perjudicados. La sostenibilidad no es solo ambiental, también económica.

Los defensores del mercado libre insisten en que se autorregula, pero la autorregulación no es la estabilidad

Está en la naturaleza humana no querer colaborar y buscar los beneficios propios. Los defensores del mercado libre insisten en que este se autorregula, pero no olvidemos que la autorregulación no es la estabilidad. Si no se tiene claro el sector y se ve de forma sesgada, el mercado se autorregulará tal como predijo Nash, probablemente cambiando el paradigma y llevándose, en una crisis profunda, a mucha gente por delante.

Las empresas en los oligopolios de facto que todos estamos viendo en los últimos años han conllevado decisiones de los gobiernos, que ya están empezando a plantear medidas para fomentar la vuelta de la producción al entorno del consumo y/o la nacionalización de las empresas energéticas (con Francia pionera en ello). Medidas que, al final, va a beneficiarnos a todos como ciudadanos, pero que acercan esa crisis del sector que he mencionado anteriormente.

Quizás esos famosos observatorios de logística que fueron creados por diferentes administraciones deberían haber entrado a analizar el sistema de un punto de vista más amplio en lugar de limitarse a publicar estadísticas. Este análisis más amplio, con perspectiva del sector completo, podía haber mostrado las consecuencias a medio plazo de las medidas egoístas de maximización de beneficios y avisar de las posibles consecuencias que el mercado podría conllevar.

Ahora, me temo que nos espera un cambio radial en nuestro sector, simplemente por no haber colaborado a tiempo… ¿o quizás sí que estamos aún a tiempo? Nunca es tarde para intentarlo.