17 de enero de 2022 | Actualizado 6:21
May López

Esencial

Una de las palabras que más protagonismo está adquiriendo en nuestras vidas. No solo por la polémica y confusión creada tras la publicación en el BOE del Real Decreto-Ley 10/2020, o el llamado decreto ley de actividades esenciales, sino porque está formando parte del planteamiento de toda organización, empresa y persona en estos momentos de crisis y será cada vez más relevante en la ‘nueva era’.

Sí, nueva era. Porque si algo nos está enseñando el Covid-19, es nuestra ‘vulnerabilidad’, tanto nuestra como de los sistemas actuales, a todos los niveles; y esto marcará un antes y un después en nuestro día a día, en los procesos, organizaciones, empresas y países. Estamos en un punto de inflexión, donde el que esa nueva era sea mejor o peor, dependerá de lo que empecemos a considerar como ‘esencial’ y de nuestra capacidad para adaptarnos a los cambios.

De lo que empecemos a considerar como ‘esencial’ dependerá que la nueva era sea mejor o peor

A nadie se le escapa ya, que el transporte es una actividad esencial, sin la que no podría llevarse a cabo otras muchas actividades esenciales. Solo queda que este mensaje prevalezca una vez se estabilice la situación y se le empiece a dar la importancia correspondiente y a valorar a toda la cadena de valor responsable de llevar a cabo dicha actividad. Aunque esa esencialidad, acompañada de la escasez de repartidores y el aumento en la eficiencia, será el argumento que impulse el transporte autónomo en la larga distancia, con el fin de garantizar la continuidad permanente del servicio.

Los protocolos de prevención y gestión de riesgos han venido para quedarse. Será esencial para toda organización, establecer medidas con el objetivo de minimizar el impacto ante la ausencia de personal, bien sea por bajas o confinamiento, con el fin de garantizar su productividad. Al mismo tiempo, será esencial el establecimiento de protocolos de forma permanente, que garanticen la seguridad y salud de su personal, proveedores y clientes, a lo largo de toda la cadena de valor.

Veremos un impulso sin precedentes al despliegue de la digitalización, robotización y automatización

Es por ello, que veremos un impulso sin precedentes al despliegue de la digitalización, robotización y automatización, tanto de procesos de producción, gestión y entrega, como de las propias instalaciones. De nuevo, será esencial en este proceso, garantizar que esta transición sea justa y equilibrada para el conjunto de la sociedad, y especialmente teniendo en cuenta la situación económica y empleabilidad tras el impacto del covid-19.

Aunque no sea un cambio en sí, ya que el crecimiento a dos dígitos era una tendencia a la que nos habíamos acostumbrado, se impulsará todavía más el ecommerce. A la comodidad, debemos de sumarle el miedo y la prevención a futuros contagios. De hecho, según un artículo de la revista Forbes del 27 de marzo, las entregas de comercio electrónico crecían en mayor medida durante la pandemia a medida que se establecían restricciones de confinamiento. Solo Amazon e Instacart necesitaban casi 400.000 personas para satisfacer el crecimiento en las demandas de entrega. De hecho, Amazon anunciaba la contratación de 1.500 empleados en España, al mismo tiempo que sus empleados de Madrid se quejaban de estar exponiendo su salud para entregar artículos que no eran de primera necesidad, con casos activos de coronavirus detectados entre su personal.

Debemos de considerar esencial el pago de impuestos por parte de los grandes actores del comercio electrónico

Ejemplo de que ahora más que nunca, debemos de considerar esencial el pago de impuestos por parte de estas empresas, cuyo crecimiento es imparable, y que genera que los presupuestos en sanidad y otros servicios esenciales, se vean día a día mermados y sin recursos. Al mismo tiempo que, debemos considerar esencial, que las organizaciones actúen con responsabilidad hacia sus empleados, proveedores, clientes y sociedad en general. También en estos momentos se está creando un espíritu de generosidad, compromiso y responsabilidad de gran parte de la sociedad, que se vuelca en aportar un poco más. Son muchas las organizaciones que están dando un paso al frente y asumiendo la responsabilidad de contribuir con aquello que saben y pueden hacer.

Nos encontramos ante una crisis sanitaria, económica y social sin precedentes. Los requisitos esenciales y la integración de estrategias de sostenibilidad integrando sus tres vertientes (económica, ambiental y social) serán la base que garantice una transición justa y que no volvamos a repetir los mismos errores.

Estamos viviendo un momento histórico y es esencial que aprovechemos esta situación para reinventarnos, como personas y como planeta. Que pongamos lo verdaderamente esencial en el centro de nuestras vidas, organizaciones y sistemas. Y que asumamos nuestra responsabilidad individual y colectiva como consumidores, ciudadanos, organizaciones, y así empecemos a primar ‘lo esencial’ que es la base de nuestra vida, frente a ‘lo prescindible’. Este ejercicio es la base de la eficiencia y ayuda a conseguir los mejores resultados en cualquier proceso. Estoy convencida de que vamos a pasar esta crisis. Veámosla como una nueva oportunidad para reinventRSE.