4 de diciembre de 2021 | Actualizado 17:39
Mariano Fernández

Hormigas y termitas

Las hormigas y las terminas, ambos insectos, son muy parecidos para los inexpertos, pero el beneficio o el daño que pueden causar son muy diferentes. Mientras las hormigas causan cierta admiración y no ocasionan gran molestia, las termitas provocan una cierta adversión y son capaces de propiciar graves perjuicios.

A ambas especies se les considera como insectos sociales porque forman comunidades donde todas las actividades son colectivas y repartidas entre diferentes castas mediante una compleja comunicación entre ellas. Las hormigas son pequeñas, pero son capaces de dar grandes lecciones de productividad acopiando provisiones para el invierno y arriesgando la vida en ello. Las termitas copian, silenciosamente, a las hormigas para saber lo que están haciendo y establecer su estrategia para obtener las provisiones con menos esfuerzos y sin asumir grandes riesgos.

Ambas erigen sus nidos en territorios propicios. El 70% de las hormigas se aplican a acarrear hasta la boca del nido los alimentos y el 30% permanece en el nido almacenando y custodiando. Por su parte, las termitas permanecen en el nido reproduciéndose y solo salen para ir a la compra.

Debemos identificar a las hormigas y a las termitas y, si es necesario, fumigar antes de que el daño sea irreparable

¿Qué debemos aprender la las hormigas? La productividad de las hormigas es innegable. Si alguna encuentra una fuente de comida, va en busca de sus compañeras y las llevan hasta la comida para que la colonia se beneficie. Su comunicación interna es vital y el compromiso de trabajo en equipo es permanente no entendiendo de obstáculos. Ninguna es imprescindible, pero a su vez todas suman.

Como ya dijo Aristóteles, “el hombre es un ser social por naturaleza”, que nace con esta característica y la va desarrollando a lo largo de su vida. Cual hormigas y termitas, sus estrategias pueden ser replicadas individualmente o como empresa y administraciones que anidan en espacios favorables como pueden ser el ‘hinterland’ y el ‘foreland’ de los puertos españoles. Allí construyen sus nidos y se constituyen en comunidades, cooperando para agrandar el nido madre que es el puerto.

La comunidad de las hormigas visualiza el objetivo final obviando obstáculos que vayan surgiendo. La de las termitas es crítica cuestionando la labor de las hormigas, pero aprovechándose cual parásito de la labor de estas. Entender y reconocer la productividad de los demás, más allá de nuestros propios procesos, es una ventaja, mientras seamos capaces de seguir desarrollando una cooperación con lo que es el objetivo común y universal para las próximas décadas: la sostenibilidad.

A pesar del freno provocado por la pandemia, la especialización, la digitalización y las tecnologías en el entorno de las comunidades y de los propios puertos están avanzado a un gran ritmo. No debemos conformarnos con saber de lo nuestro y nada de lo del vecino, tenemos que identificar a las hormigas y a las termitas y, si es necesario, fumigar antes de que el daño que puedan causar sea irreparable.