16 de junio de 2021 | Actualizado 18:15
Mariano Fernández

La empresa familiar en la cadena logística

Las grandes empresas que surgieron ya durante el siglo XIX en el sector del transporte y la logística nacen de iniciativas individuales que se han ido consolidando en las actuales empresas familiares que han sido y son un factor relevante por su consolidación y permanencia en una gestión individualizada y transmitida de padres a hijos. El uso del nombre o apellido como denominación o marca de una compañía depende de la misión y cultura para la que ha sido creada y de los valores que de ella esperan los propietarios. Un error o un acierto en una empresa bautizada con el nombre de su fundador afecta a la imagen personal durante muchos años, por lo que conviene extremar la prudencia en las decisiones.

La empresa familiar, adaptándose a las formas de la legalidad vigente, no solo tiene un interés por el rendimiento del capital invertido, sino una inclinación a transmitir un legado a la generación siguiente de un patrimonio saneado y superior al que recibió. Por ello, el empresario fundador considera a la sociedad creada como una garantía para el bienestar futuro de su familia y como un vínculo importante de unión familiar.

Muchos empresarios de este sector, antes de convertirse en dueños de su empresa, fueron empleados asalariados. Esa experiencia es la que les ha llevado a la mayoría a ansiar la independencia de tener el control de la propiedad y dirigirla de forma más ágil, conformando una estructura sencilla y no tan jerarquizada. Dicha fórmula les permite reaccionar a la demanda y crear una cultura de relaciones personalizadas con empleados y clientes, las que imprimen un conjunto de valores y actitudes hacia el trabajo en un proyecto de vida en común, duradero y que genera fuertes sentimientos de pertenencia a la empresa con un compromiso personal de intimidad, reciprocidad y dependencia.

Una empresa bautizada con el nombre de su fundador afecta a la imagen personal durante muchos años

Para los fundadores la empresa, representa su vida. pues la crearon y están pendientes de su crecimiento y de extender la dedicación y el compromiso a las siguientes generaciones. Para lograrlo, pelean por mantener el know how de su empresa y por crear la confianza y el orgullo que hace que familiares y empleados permanezcan muchos años trabajando en ellas. Este compromiso suele manifestarse bajo la forma de una atención más cordial y esmerada y una calidad de los servicios muy alta, lo que origina un mayor grado de confianza entre los clientes.

Ante el actual fenómeno del crecimiento y expansión de las grandes multinacionales, cabe preguntarse las alternativas y el papel que deben o pueden representar las pymes familiares, gestionadas por algún miembro de la familia o por equipos directivos contratados, con o sin ninguna acción de la compañía y expertos en los diversos procesos de la cadena logística. Como pueden imaginarse, no es tarea sencilla encontrar una respuesta y menos que esta pueda considerarse de forma categórica y universal.

Las empresas familiares tienen un pasado, pero eso no significa que vivan ancladas en él, la apuesta a corto plazo las hace innovadoras por definición. Saben lo suficiente del pasado para entender que afrontan algo nuevo, que no es solo una renovación generacional, donde lo nuevo arrincona a lo viejo, sino que va algo más allá. Muchas de ellas son conscientes de que una parte relevante de lo que se sabía en el pasado ya no sirve y solo tiene indicios de lo que va a llegar cuando se aclare la polvareda que ha levantado el Covid-19.

Está claro que, para competir en el nuevo mercado, las empresas familiares van a necesitar más recursos

Ha cambiado una época y tiempos futuros amenazan nuevas tormentas e introducen inseguridad en las pymes familiares. Cada una lo enfrenta a su manera, como buenamente puede. Está claro que para competir en el nuevo mercado se van a necesitar recursos financieros, medios tecnológicos avanzados, digitalización y talento que permitan que estas sociedades familiares se mantengan en el mercado. Ninguno de estos elementos está vetado a la empresa familiar, siempre que no se creen conflictos en el seno familiar sobre las decisiones, circunstancia que ha abocado a algunas de ellas a la extinción.

Hace ya décadas que muchas empresas familiares se han internacionalizado y tienen presencia global, al igual que los competidores exteriores se han implantado en el mercado local, dinámica que ha multiplicado alianzas más allá de las fronteras entre empresas con valores similares en donde haya un socio o una familia que garantice la estabilidad de los acuerdos. Algunas han optado por la venta, desligándose la familia de todo compromiso y otras han tenido que cesar en su actividad por insolvencia, lo que produce una tristeza para quien la empresa ha sido su vida y en muchos casos la de varias generaciones. Sea como fuere, ha llegado el momento de que muchas empresas familiares tomen una decisión, sobre todo que sea bien analizada, porque dejar pasar el tiempo no va arreglar las cosas.

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