1 de noviembre de 2020 | Actualizado 9:54
Eduard Albors

La liberalización del mercado ferroviario de mercancías (I)

La actual presidenta del Adif, Isabel Pardo, declaraba hace unos meses que “el tren de mercancías ha sido un proyecto fallido”. Se agradece la franqueza en la valoración de una decisión estratégica, pero creo necesario que debería hacer autocrítica.

La realidad de la evolución de la demanda transportada por ferrocarril desde la liberalización, ha sido un descenso casi constante del operador público (Renfe Mercancías) y un crecimiento de la participación de los privados, pero la suma de ambos apenas ha aumentado. No obstante, el análisis de los operadores lo trataremos en otra ocasión. En este artículo, trataremos un aspecto importante en la cadena de transporte: las terminales ferroviarias de mercancías.

En el año 2000, existían unas 370 terminales en España. Actualmente el gestor de dichas terminales (Adif) gestiona directamente menos de 30. La estrategia de la anterior Administración gobernada por el PP fue reducir gastos en esa unidad de negocio, cerrando terminales, concesionando algunas y permitiendo la autoprestación por parte de operadores ferroviarios en otras. No se abordaron actuaciones de inversión -muy necesarias en algunas de ellas- ni se introdujeron nuevas tecnologías. La actual Administración tampoco ha modificado esta estrategia, ya que los equipos gestores son los mismos y porque Adif es un ente que funciona bien en la construcción de nuevas infraestructuras, no tan bien en el mantenimiento de la red convencional, pero su fuerte no es la visión empresarial para la gestión de las terminales de mercancías. Seguramente, tampoco sea su prioridad.

Mi propuesta es traspasar la propiedad y la gestión de las terminales ferroviarias de mercancías a Puertos del Estado

Con este breve análisis de la situación actual, mi propuesta sería traspasar la propiedad y la gestión de las terminales a Puertos del Estado. ¿Cuáles son los motivos de esta propuesta? En primer lugar, los puertos tienen una gran experiencia en la gestión de sus terminales portuarias, (particularmente los grandes puertos) con resultados económicos demostrables. Con esa nueva competencia, los puertos tendrían un incentivo especial en atraer nuevos tráficos, (especialmente ferroportuarios) que serían un dinamizador del modo ferroviario.

Además, Puertos del Estado en su conjunto, y muchas autoridades portuarias en particular, tienen ‘músculo financiero’ para acometer inversiones necesarias en algunas terminales ferroviarias y, por último, los puertos son independientes de los actuales entes ferroviarios públicos, dejando de existir el favoritismo que actualmente se critica hacia el operador dominante. Soy consciente que esta propuesta exige incluso algunos cambios legislativos, (aunque leyes más importantes han cambiado) y el traspaso de propiedad entre dos organismos del sector público, pero pienso que podría mejorar significativamente el uso del transporte ferroviario de mercancías en nuestro país.