20 de julio de 2024 | Actualizado 16:39
Mafran Martínez

Más titulados que camellos

Hace algo más de un mes que Algeciras se puso en el mapa por otro hecho luctuoso, como el asesinato trágico de un sacristán por parte de un lunático. Hubo artículos de todo tipo, sobre la sociedad, sobre la integración de las culturas en la que se vive Algeciras y, por supuesto, sobre la droga y la difícil vida de la comarca. Había pensado escribir un artículo en aquellos días, pero preferí dejar pasar un tiempo. Primero para leer lo que se publicaba y, segundo, para no escribir desde el estómago.

Algeciras es mi tierra. Me crie en el barrio de Pescadores, uno de los más humildes de la ciudad y, aunque ahora estoy laboralmente en otro lugar, no he dejado nunca de aportar mi granito de arena a la comarca. En mi DNI siempre aparecerá ese lugar.

El Campo de Gibraltar no puede entenderse sin el Estrecho, aunque se crea desde Madrid que África está muy lejos

Transmitir que el Campo de Gibraltar es una zona de conflicto ha sido algo habitual en artículos hechos desde un sofá a 800 kilómetros, donde no se entiende ni se conoce la realidad local. ¡Pues claro que es complicado! Tan complicado que en 25 kilómetros hay tres países (dos de ellos fuera de la Unión Europea) y dos de los mares más transitados del mundo. Estos tres países con tres religiones predominantes diferentes, tres monedas y dos de las zonas con reclamaciones internacionales más intensas en los últimos siglos. ¡Como para no serlo! El Campo de Gibraltar no puede entenderse sin el Estrecho, aunque se crea desde Madrid que África está muy lejos. El Campo de Gibraltar es la frontera sur de Europa, con todo lo que ello conlleva, para lo bueno y para lo malo.

Quizás lo más complicado sea la imagen que se le da a los jóvenes. Estamos bombardeándolos todos los días en los medios con la idea de que el Campo de Gibraltar es una zona de inmigrantes y droga. Y, paralelamente, conviven en un entorno donde los tráficos ilegales (no solo es droga) y la inmigración no está para nada enmascarada. Trabajo fácil, dinero sencillo, pero que acabará con sus huesos en la cárcel. Lamentablemente es la forma de vida de mucha gente, lo que hace que esté socialmente aceptado.

Más de 1.700 estibadores hace que entre el 5% y el 10% de la población dependa directamente de la estiba

En ese ambiente aparece otro tema que también debe ser mencionado: la estiba. Más de 1.700 estibadores hace que entre el 5% y el 10% de la población dependa directamente de la estiba. No es un trabajo fácil, pero tampoco se puede negar que es un trabajo bien pagado y que no requiere mucha formación. Y también se sabe. Los mensajes de que la formación no es necesaria para prosperar son continuos para los jóvenes que, por su propia inmadurez, tratan de optar por el mínimo esfuerzo, sin plantearse las consecuencias que suponen.

Pero en este ambiente pesimista, surge nada menos que el mayor puerto de España, que además es el cuarto puerto de Europa, uno de los primeros polos industriales, una de las zonas más exclusivas del país (Sotogrande) o uno de los entornos turísticos más valorados, como Tarifa. Y surge todo esto a pesar de la escasa inversión pública, que ha abandonado la zona. El tren con doble vía electrificada de ancho europeo lleva planificado desde enero de 1919 (si, no es un error, 1919) y el único tramo de la A-7 que no es autovía es precisamente el tramo que pasa por Tarifa. La mayor fuente de inversión pública es la propia Autoridad Portuaria de Bahía de Algeciras, pero es una inversión estatal muy entre comillas, pues genera sus propios recursos gracias a la zona. ¡Qué menos que reinvertir lo que gana en la comarca!

Puedes encontrarte algecireños de primer nivel en muchos ámbitos, pero en el portuario es especialmente destacado

Los datos del puerto de Algeciras son alucinantes para jugar con las cartas que juega. Puerto con más conectividad, el puerto más eficiente, el PIF más complejo de España, una de las referencias en digitalización y reconocido mundialmente. Y todo ello, siendo el puerto de los 30 mayores del mundo con menos población en el entorno cercano y con un entorno social difícil. ¿Cómo es posible?

Es posible porque afortunadamente hay grandísimos profesionales que decantan la balanza hacia su lado. Puedes encontrarte algecireños de primer nivel en muchos ámbitos, pero en el sector portuario es algo especialmente destacado. Puedes encontrarte a Víctor Jiménez en la OMI, a Carlos Arias en Maersk, a Oscar Pernía primero en MSC y ahora en NextPort, entre otros. Todos referentes internacionales en su ámbito.

Da mucho menos morbo mediático enseñar el buen trabajo que las redadas o el asesinato por parte de un loco religioso

Y es posible porque, a pesar del ambiente, entre tanto mensaje de vida fácil, hay mucha gente que opta por formarse, por labrarse un futuro de conocimiento y trabajo. Gente comprometida, con principios, capacidad de sacrificio y responsabilidad, gente que da la cara por su tierra y que tratan de inculcar a sus menores que no hagan caso a tanto mensaje facilón. Gente que quiere luchar por su tierra y que han conseguido que el puerto de Algeciras esté en un lugar predominante. Estos profesionales comprometidos han entendido que la convivencia es clave para el desarrollo futuro, respetan al prójimo, sea quien sea y rece a quien rece. Quizás el problema es que no hacen ruido. Desde luego, da mucho menos morbo mediático enseñar el buen trabajo que las redadas o el asesinato por parte de un loco religioso.

Tomando prestado el eslogan de mis amigos de la asociación @ndaluciabay20.30 (incansables en intentar trasladar esta imagen de la comarca), en el Campo de Gibraltar hay “Más titulados que camellos”. Los que somos de la comarca no deberíamos dejar de repetirlo y las administraciones deberían tenerlo en cuenta para no caer ellas también en lo que se repite en los medios. El Campo de Gibraltar es un entorno de convivencia que no se entiende si se vive fuera de él, así que, les recomiendo que no se fíen de opiniones de expertos que nunca han pisado esta tierra. Viajen al Campo de Gibraltar y disfrútenlo. Merece la pena.