21 de agosto de 2026 | Actualizado 14:48
Manuel Medina

No es eso, compañeros, ¡no es eso!

Con cierto retraso, he leído una entrevista a Santi Vila, publicada en La Vanguardia el pasado 7 de Agosto. El motivo era la próxima constitución de “un consejo asesor de infraestructuras para que asesore en el aspecto técnico al gobierno municipal” (sic) de la ciudad de Barcelona. Conocí a Santi Vila cuando él era alcalde de Figueres. Nos presentó Ferran Prat, que había sido alcalde de Vilamalla. Queríamos poner en valor algunas de las instalaciones de este municipio como nodo logístico para transporte de automóviles. Tanto entonces, como en la consejería de Territori, y por otros momentos en que hemos tenido contacto, considero a Santi Vila una persona razonable, en catalán diría ‘assenyada’, en sus planteamientos y prudente en la toma de decisiones.

Pero esto no debe significar acuerdo. Creo que algunas de sus respuestas reiteran errores que contribuyen a perpetuar el desastre que sufrimos en Catalunya en dotación de infraestructuras. Nos hemos preguntado si, tan dados que somos al ‘jogo bonito’ y a la búsqueda sin límite de la perfección, ¿no hay una gran parte de responsabilidad propia? Frente a los que tienden a la lágrima fácil y a excusarse en terceros, mi opinión es que sí. Lo relevante es que estos errores no se limitan a este caso, sino que se dan de forma generalizada, y afectan a la gestión general que desde todos los niveles de la política se está haciendo sobre infraestructuras, a su falta de resultados, y al relato que crean los propios interesados para justificarse.

En este sentido, los puntos centrales son las respuestas a las preguntas sobre 1) la composición del consejo, y 2) las “sensibilidades” a incorporar. Sobre la composición del consejo, menciona que tiene que incluir a ingenieros de caminos, arquitectos, geógrafos y expolíticos, y “hemos de ver”, indica, si gente del activismo. Con los primeros, estoy convencido que diseñaremos cosas fantásticas, que incluso podrían llegar a obtener premios internacionales, pero quedaría por saber: 1) si será a un coste razonable o desorbitado (o si por esta misma razón nunca se harán), 2) si priorizaran diseño sobre la funcionalidad, y 3) si sus costes de explotación situarán su uso dentro o fuera del mercado.

Los operadores logísticos deben tener capacidad de decisión en la discusión y el diseño de las infraestructuras

Como antiguo usuario de infraestructuras, me preocupan los tres aspectos mencionados, y por eso creo firmemente que en la primera fase, de discusión y diseño el mayor protagonismo y capacidad de decisión deben ser de los operadores logísticos, siendo el papel de ingenieros y arquitectos subsidiario respecto de ellos en este primer momento. El protagonismo inicial y el desarrollo de requerimientos de diseño debe de ser de quienes tendrán que prestar su actividad sobre las infraestructuras, y que tendrán que hacerlo de manera competitiva en coste y en servicio. Estos, los operadores logísticos, son los eternos olvidados en estas discusiones, mientras que, ‘comme d’habitude’, el hormigón y la política acaparan todo el protagonismo, que les corresponderá en fase de proyecto, pero no ahora.

Si no contamos con los usuarios, ¿cómo podremos verificar si la explotación de los que se ha diseñado es viable? ¿Cómo podremos verificar si el coste de explotación es competitivo? ¿Cómo podremos verificar si nos estamos gastando el dinero, público adecuado y no gastando innecesariamente a mayor gloria de quien lo inaugure? ¿Quién mejor que el que tendrá que operar sobre la infraestructura para aportar una visión integradora de toda la red afectada por el proyecto? Sin ellos corremos el riesgo de… Me gusta la expresión catalana de ‘fer un nyap’.  Me perdonaran, pero no sabría traducirla apropiadamente. Decir también que me sorprende la mención tan explícita a “ingenieros de caminos”, mientras que a los “ingenieros industriales”, tan necesarios en un entorno urbano, intensivo en todo tipo de instalaciones, parece que no están ni se les espera.

La inclusión del activismo en la discusión técnica rompe el marco de trabajo sobre infraestructuras

Sobre la mención a la participación de “gente del activismo”, me parece algo completamente antitético al tema de base. El activismo debe ser escuchado, pues forma parte de la creación del marco y requerimientos, pero su inclusión permanente creo que rompe la visión técnica y da inseguridad al marco de trabajo que cualquier comisión sobre infraestructuras debería tener. El “urbanismo táctico” de Barcelona de los últimos tiempos es una buena muestra de cómo el activismo frena la planificación.

Me falta comentar la inclusión de “expolíticos”, y de las “diferentes sensibilidades”. Esta última expresión es para mí un eufemismo que incorpora a los políticos que no son “ex”, y además añade el matiz de “todo un poco”.

Creo que “la política” es el gremio con más responsabilidad, unos con poca y muchos con mucha, sobre la situación en que nos encontramos. Son quienes nos han pedido, y les hemos otorgado, el liderazgo de nuestra sociedad, pero han sido incapaces de tomar decisiones pragmáticas, y muchas veces valientes, con falta de visión a largo plazo e incapacidad negociadora para la obtención de resultados. Lo mejor que han hecho ha sido el relato creado para justificarse y responsabilizar a terceros de su fracaso.  Recordemos como se aprobó el Plan Cerdà de Barcelona.

Si pensamos que de verdad Catalunya está sufriendo una importante crisis en su dotación de capital público, me pregunto porque no adoptamos una política coherente frente a cualquier gestión de crisis: 1) Identificación clara de problemas a resolver, definición de objetivos, y del marco de trabajo, 2) Discusión técnica, propuestas de solución y priorización de actuaciones que 3) Se someterán a los políticos para que estos instruyan o negocien su ejecución. Los políticos, con capacidad ejecutiva, solo participan en las fases primera y tercera.

Recordemos el objetivo que el propio Santi Vila indica en la introducción de este consejo asesor: “Para que asesore en el aspecto técnico al gobierno municipal de Barcelona”. Ahí lo dejo.