23 de enero de 2022 | Actualizado 8:02

Los fabricantes de cemento mantienen su optimismo ante el alza del consumo

Las exportaciones, al contrario, continúan a la baja por los datos de exportación de clínker, lastrando la competitividad del sector
Oficemen

El consumo de cemento, a solo un mes del cierre del ejercicio, se eleva a 13,7 millones de toneladas, aproximadamente 1,3 millones más de toneladas más que en el mismo periodo de 2020, según recogen los últimos datos publicados la patronal de fabricantes Oficemen. El sector remarca que este crecimiento, superior al 10%, ha mejorado sus previsiones y “permite observar con moderado optimismo la evolución del mercado doméstico”, tal y como indica el presidente de Oficemen, José Manuel Cascajero.

Los fabricantes apuntan a un buen final de ejercicio a pesar de que, mensualmente, la cifra se ha mantenido en 1,3 millones de toneladas en noviembre, muy similar al mes anterior y por debajo de los 1,5 millones consumidos en octubre. En datos acumulados de año móvil (octubre 2020 – noviembre 2021), el crecimiento se sitúa en el 10,5%, con un total de 14,7 millones de toneladas de cemento consumidas en nuestro país durante los últimos 12 meses, “una cifra similar a la alcanzada en 2019, antes de que incidiera la crisis sanitaria”.

1,3 millones de toneladas

El consumo mensual se mantiene cerca de 1,3 millones de toneladas en noviembre

Las exportaciones continúan a la baja, y un mes más pierden, en el caso de noviembre, cerca del 12%. Respecto al mismo mes del año pasado, la caída ha sido de más de 56 mil toneladas, un descenso de nuevo achacado por el sector a la “mala evolución” de las exportaciones del cemento tipo clínker, que se desploma el 42% en noviembre. Este nuevo retroceso ha incidido también en las cifras del acumulado anual de las exportaciones, que se sitúan ahora en un crecimiento cercano al 11%, pero el 5,5% inferior a lo que marcaba la estadística al cierre de octubre.

“La tendencia es clara y urge buscar soluciones, porque no podemos obviar que en este dato inciden los costes energéticos y de CO2, que actualmente están en sus máximos históricos, y que, por su gran impacto en nuestro proceso de fabricación, están lastrando gravemente la competitividad de nuestra industria”, indica Cascajero. El presidente de Oficemen señala que algunas propuestas pasan por la posibilidad de establecer contratos bilaterales con operadores de energías renovables, a precios competitivos, y mediante subastas dirigidas a los consumidores industriales.