23 de enero de 2022 | Actualizado 8:02
El director general de Logista Libros, Daniel Oropesa | B.R.
Daniel Oropesa Director general de Logista Libros

“Las devoluciones son el proceso más costoso de la cadena de suministro”

Perfil

Daniel Oropesa
Daniel Oropesa
Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y con un máster en Logística Comercial, ha dedicado toda una vida a la distribución de libros. Comenzó en el sector editorial en la dirección Logística en Ítaca, empresa del Grupo Santillana, donde desempeñó diversos puestos hasta 1999. Ese año aterrizó en Mensajerías del Libro como director general, una etapa que duró 10 años, hasta que en 2009 se puso al frente de Logista Libros. También ocupó, temporalmente, el cargo de presidente del Área de Libros de UDNE (Unión de Distribuidores Nacionales de Ediciones).

Las características del sector editorial motivan una cadena de suministro con ciertas peculiaridades. La cantidad y variedad de títulos, volúmenes, pedidos y destinos dificulta aún más las operaciones que en otros productos, factores a los que se suma una tasa de devoluciones del 30%. Logista Libros, participada al 50% por el grupo Planeta, se encarga de la distribución del gigante editorial y de su principal red de librerías, La Casa del Libro. También gestiona la distribución de decenas de editoriales más pequeñas cuyos destinos son librerías y clientes de toda España, incluidas las islas. Para ello, cuenta con un almacén de más de 11.000 metros cuadrados en Guadalajara, en su mayoría automatizado y provisto de una minuciosa cadena que permite que las últimas novedades aparezcan en el escaparate de nuestra librería de barrio. Su director, Daniel Oropesa, explica cómo funciona un entramado en el que cada año se producen cerca de 80.000 nuevas referencias.

Se ha producido un boom en la lectura con la pandemia. ¿Cómo se ha afrontado desde la logística del libro?

El sector del libro, en los últimos años, había tenido crecimientos pequeños, tocando fondo en 2013 que fue el ejercicio de más baja facturación en el sector. A partir de ahí, hemos tenido pequeños incrementos cada año en torno al 2-3%, lo que nos ha permitido ir resolviendo la situación. Este boom, que realmente se puede calificar de esa manera porque estamos hablando de crecimientos que, posiblemente, este año superen el 20%, tiene mucho que ver con la situación que hemos vivido. Lo que sí ha cambiado es que ha habido un incremento muy importante del comercio electrónico. En el mundo del libro ya funcionaba bien, pero este último año y medio ha tenido ese boom muy importante. Lo que sí es destacable, que era de esperar dada la situación, es que ha ido acompañado de un incremento importante de las ventas en las librerías.

¿Cómo está Logista Libros afrontando el ecommerce?

Nosotros tenemos unas instalaciones bastante automatizadas, pero la parte de ecommerce es la que menos automatizada teníamos antes. No había un volumen suficiente que nos permitiera adaptar una solución tecnológica más avanzada que un picking manual con algunas ayudas técnicas. Sin embargo, estamos afrontando ahora una inversión importante, centrada básicamente en nuestro segmento de comercio electrónico, porque hemos triplicado estos envíos desde 2019. Cuando se decretó el estado de alarma en marzo de 2020, las librerías estuvieron cerradas durante cuatro o cinco meses y solo funcionaba el comercio electrónico, que se consideraba un bien esencial. Estuvimos aquí trabajando solo para eso y, de una semana a otra, duplicamos la actividad asociada a la venta online. No era tanto el incremento de volumen como la velocidad a la que se produjo y que no nos permitió adaptarnos como nos hubiera gustado. Aunque utilizamos algún recurso tecnológico, sobre todo lo que usamos fueron recursos humanos, doblando la plantilla destinada al comercio electrónico. En total, tenemos a 320 personas en plantilla y, aunque tuvimos que optar por un ERTE, en poco más de un mes estaban todos de vuelta.

¿Cuentan con diferentes tipos de entrega?

Logista se ha convertido en una empresa de servicios editoriales y hemos intentado adaptar nuestra empresa a las necesidades que iban surgiendo y a cada editor y librería intentamos darle lo que quiere y lo que necesita. En estos últimos dos años, hemos desarrollado un servicio de dropshipping, que significa que el librero puede hacer un pedido que podemos llevar directamente a la casa de su cliente o a un punto de conveniencia. Es un servicio añadido que le estamos ofreciendo a la librería y es un hecho que el comercio electrónico funciona y es un servicio que hay que dar.

Duplicamos la actividad del comercio electrónico en una semana durante el confinamiento de 2020″

Trabajan con un único almacén central regulador en Guadalajara que distribuye a todo el país. ¿Cómo funciona este hub? ¿Cómo se gestiona esta cantidad de volúmenes, variedad de títulos y destinos?

Sin automatización, sería imposible. Cada año salen de aquí 33 millones de libros y se devuelven más de 7 millones de ejemplares. Estos pedidos son muy variados, porque no tiene nada que ver los que hacemos de comercio electrónico y los que van a librerías y grandes clientes. Al final, esto solo lo podemos hacer con una muy buena organización, una buena formación de personal (que también es importante, cuidamos mucho ese aspecto porque no se trata solo de que las personas trabajen como si fueran robots, sino que sepan realmente qué es lo que están haciendo y qué importancia tiene) y con una ayuda de herramientas automáticas muy importante. Tenemos dos clasificadores, que son los que realizan el grueso de producción con unos sistemas informáticos bastante sofisticados y que es lo que nos permite realizar la producción diaria de siete mil u ocho mil pedidos diarios.

¿Tienen compartimentado el almacén en función de si el pedido es ecommerce o punto de venta?

Las instalaciones se dividen por diferentes actividades: la de La Casa del Libro por un lado, el resto de librerías por otro y la parte de comercio electrónico por otro (aunque es una zona que se alimenta de este almacén general). Gran parte del éxito de la logística está en el aprovechamiento de las economías de escala y en los volúmenes, por lo que cuanto más grande se pueda hacer el pedido, mejor. Esto se traduce en que todos los libros del almacén son de diferentes editores y nosotros realizamos la actividad de distribución. Todos los proveedores nos entregan en Guadalajara y desde aquí servimos a todas las tiendas de La Casa del Libro, a las de toda España, así como su comercio electrónico, que se entrega directamente a los clientes desde aquí.

¿Tiene desventajas centralizar toda la distribución en vez de tener varios puntos repartidos por la Península?

Cuando tienes toda la actividad en un solo sitio, es verdad que hay un riesgo, pero tenerlo centralizado da tantas ventajas, que los riesgos que corres son muy pequeños y las inversiones son rentables a mayor volumen. Al final, tener muchos almacenes favorece un encarecimiento de la logística. Antes las distribuidoras tenían almacenes por toda España y eso obligaba a llevar a cabo muchos movimientos, porque a veces no tenías el stock donde tenías que tenerlo. Se han producido grandes mejoras en los sistemas y en las comunicaciones y eso ha motivado esta centralización. Desde aquí llegamos en 24 horas a cualquier lugar de la Península, Baleares e incluso a Canarias en barco desde Cádiz.

Cuando tienes toda la actividad en un solo sitio hay riesgo, pero con tanto volumen es más rentable”

¿Si algún día este sistema automático falla puede funcionar con vuestro equipo humano?

Sí, tenemos un plan de contingencia bastante denso que nos permite funcionar si nuestras instalaciones automáticas se paran por la razón que sea. De hecho, una parte está preparada para trabajar de manera manual, que es la de títulos de mayor rotación. En caso de que tuviéramos algún percance, del tipo que sea, como un ataque informático o que falla la instalación, podríamos trabajar, aunque necesitaríamos muchos más recursos y es una situación que no podría alargarse demasiado en el tiempo.

¿Cómo se gestionan las devoluciones en un sector con un volumen tan grande de retornos como es el editorial? ¿Es un modelo sostenible?

La devolución está ahora en torno al 35% y está generalizada. Prácticamente uno de cada tres libros que salen vuelven a los almacenes, aunque ahora nosotros estamos en torno al 20%. En este país, se publican 80.000 novedades al año, quizá ahora menos .Eso significa que la novedad vende mucho, pero que otros libros tienen que salir de los puntos de venta, quienes no tienen capacidad para asumir todos los libros que van saliendo. Para todo el mundo, la devolución genera unos gastos difíciles de soportar y le estamos dando vueltas a la forma de reducir esos porcentajes. Creo que todo el sector está haciendo un esfuerzo importante: los editores intentan ajustar las tiradas al máximo posible, los distribuidores intentamos plantear unos modelos que nos permitan regular de una manera más sensata este flujo de libros y los libreros cada vez son más selectivos a la hora de elegir qué ejemplares quieren tener en venta. Es un proceso que está muy interiorizado, porque forma parte del sector de toda la vida, con épocas de hasta el 50% de devolución. Debemos encontrar un equilibrio, porque la devolución es el proceso más costoso de toda la cadena de suministro sin duda alguna, porque no le añade valor. Además, algunos libros vuelven a la cadena de suministro, pero muchos otros se destruyen.

Tenemos un plan de contingencia: si se paran los sistemas, trabajamos de manera manual”

Logista Libros ha optado, en este sentido, también por un servicio de impresión bajo demanda. ¿Significa que lo imprimen y lo entregan en casa del cliente? ¿Simplifica este sistema la cadena de suministro?

Es una de las soluciones al problema de las devoluciones. Distribuimos impresión bajo demanda y lo hemos incluido dentro de la distribución tradicional. Tenemos varias editoriales que distribuimos que solo hacen libros en impresión bajo demanda, que ya son bastantes, y eso permite ajustar las tiradas mucho mejor. También es verdad que la tecnología ha avanzado mucho y eso ha permitido que los costes de impresión se hayan abaratado. Se imprimen, en ocasiones, uno a uno, destinados a librerías o a casas de particulares.

¿Cómo se preparan en el sector editorial campañas de alta demanda como Black Friday y Navidad?

Las editoriales hacen la previsión de stock con bastante antelación, aunque a nosotros nos gustaría que fuera todavía con más antelación, porque eso nos permitiría organizarnos mejor. Los meses de mayor actividad son octubre y noviembre, incluso más que diciembre, porque los platos fuertes salen en esas fechas (también en otras como El Día del Libro). Noviembre para nosotros es el mes más importante en actividad del año y, de hecho, en diciembre ya no hay novedades, a estas alturas lo único que hacemos son reposiciones, todos los títulos que creemos que se van a vender están en librerías. Lo que sí nos da mucho trabajo, mucho más del que nos daba hace dos años, es el comercio electrónico, ya que todo el mundo pide de cara a la Navidad y a los Reyes.