21 de agosto de 2026 | Actualizado 14:48
Edificio de Telefónica en la Gran Vía de Madrid / Despliegue de cables telefónicos submarinos / Transporte de material telefónico en furgonetas de la compañía / Cables de fibra óptica | Telefónica

La logística de lo intangible, lo intangible de la logística

Telefónica cumple 100 años en los que la cadena de valor de una llamada telefónica o de un WhatsApp ha permanecido siempre a la sombra

Si es usted de la generación X: marque nueve dígitos. Suena un pitido y al poco, se escucha una voz al otro lado. Si es usted de la generación Z: una aplicación de mensajería se abre al instante en España, un tecleo rápido, un mensaje se envía automáticamente y se lee a los pocos segundos en Australia. ¿No es maravilloso? Una vieja coletilla diría algo así como que no es magia, sino ciencia. Más allá de la sabiduría popular, la logística en la industria de las telecomunicaciones ha jugado un papel crucial para garantizar operaciones sin problemas, y una gestión eficiente del inventario. Porque sí, la inmaterialidad de una llamada o de un mensaje instantáneo se basa en objetos que sí son materiales, que se tocan y se transportan como cualquier otro. En España, la logística ha estado al servicio de las ondas desde que se fundó la Compañía Telefónica Nacional de España que este 2024 cumple su centenario.

La logística de Telefónica ha supuesto un gran reto por la orografía española y la extensión del territorio

“Con el objetivo de facilitar la comunicación entre las personas que no se hallaban en el mismo lugar, la logística adquirió un gran protagonismo, ya que había que crear puntos de comunicación que llegasen a nuestros clientes por todo el territorio”, explican fuentes de la renombrada como Telefónica desde los años 90. Actualmente, la compañía está implantada en más de 20 países de Europa y América y con su actividad da servicio a 315,7 millones de usuarios en todos los países donde está presente. De ellos, 249,4 millones son móviles y 17,6 millones son accesos a Internet de banda ancha. Entre sus servicios, telefonía fija y móvil, proveedor de internet, televisión por suscripción y hasta producción audiovisual. Conforme se ha ido desarrollando la actividad del grupo, el rol de provisión y transporte de materiales ha seguido siendo vital, afirma la compañía, ya que los elementos que han permitido que siguiéramos conectados a través de la voz y los datos han requerido de los recursos adecuados en el momento y lugar necesarios.

En el contexto de la industria de las telecomunicaciones, los servicios de logística abarcan los servicios de almacenamiento, distribución, cross-docking, gestión de inventario, embalaje y transporte, tanto para la última milla a cliente como los que son de carácter especial cuando se trata de manipular materiales voluminosos, como los carretes de cobre, la fibra o los postes, entre otros. Todo ello, explica Telefónica, ha supuesto un gran reto por la orografía del país y la extensión del territorio. Algo que se nota incluso en la inmologística porque la evolución de la cadena de suministro de las telecomunicaciones ha ido ligada a la creación de una infraestructura propia en cada una de las provincias a las que hacía llegar las ondas. Estas infraestructuras recibieron el nombre de almacenes provinciales y desde ellos “se podía disponer del material necesario para garantizar los servicios de comunicación”, cuentan las fuentes de Telefónica.

En esos almacenes, que conformaban la Red Nacional de Almacenes Locales, se conservaban materiales telefónicos, cables, bobinas y carretes. “Debido al crecimiento en la oferta de productos y servicios, hace 20 años se externalizaron”, explica la compañía. De ellos salían vehículos cargados con las bobinas de cable, guardados en enormes rollos de madera que se transportaban generalmente en camiones tipo carruaje llamados White. Por otro lado, la inmologística de Telefónica vivió su máximo apogeo con la inauguración de su característica sede de la Gran Vía que llegó a ser el edificio más alto de Europa al inaugurarse y, durante 25 años, fue el más alto de Madrid: 90 metros de altura repartidos en 13 plantas. Desde allí, en 1928 se estableció la primera comunicación entre la capital y La Habana (Cuba), así como la primera llamada de Madrid a Washington (Estados Unidos), que realizó Alfonso XIII. Fueron necesarios 8.000 kilómetros de circuitos y 30 repetidores para intensificar la señal de aquella llamada.

La primera llamada Madrid-Washington pasó por Zaragoza-Francia-Canal de la Mancha-Atlántico-Canadá

Por supuesto, no se escatimó en despliegue de técnicas de transmisión para aquella comunicación transatlántica. “Se utilizó hilo aéreo de cobre entre Madrid y Zaragoza, se siguió con alta frecuencia hasta Versalles (Francia), y de allí hasta Boulogne por cable terrestre, cruzando a través del Canal de La Mancha. Gracias a las ondas de radio, se cruzó el Atlántico hasta la costa de Canadá y desde allí se transportó por cable hasta Washington”. Casi nada. Años antes de esa hazaña, las primeras redes locales telefónicas, desplegadas en 1924, se basaban en conductores aéreos que sobrevolaban los tejados y conectando las líneas de los abonados a Telefónica con la central. Estos cables de hilos de cobre se apoyaban en postes, torretas metálicas o templetes. En aquellos primeros años, y antes de pasar a los camiones tipo White, “el traslado de material de un punto a otro se realizaba con ayuda del ferrocarril y de los coches de caballos”, describen las fuentes de Telefónica. Un año después se incorporaron por primera vez los cables subterráneos.

manual de instrucciones (logísticas) para usar el teléfono

Los aisladores de telecomunicaciones eran unos aparatos que evitaban que las señales de los cables telegráficos y telefónicos se mezclaran unas con otras. Estaban hechos de porcelana o vidrio y se colocaban en los postes del cableado. Ahora se usan para el transporte de energía eléctrica | Fundación Telefónica
Los aisladores de telecomunicaciones eran unos aparatos que evitaban que las señales de los cables telegráficos y telefónicos se mezclaran unas con otras. Estaban hechos de porcelana o vidrio y se colocaban en los postes del cableado. Ahora se usan para el transporte de energía eléctrica | Fundación Telefónica

Con esta recapitulación, es fácil imaginar que los retos a lo largo de estos 100 años han sido numerosos, y a cuál más complicado. Por ejemplo, conseguir el material más básico que hacía funcionar las telecomunicaciones. “En 1941, debido a la situación de posguerra en el país y al desarrollo de la II Guerra Mundial, era muy difícil conseguir materiales con los que seguir tendiendo cable”, explican las fuentes de Telefónica. Debido a la insuficiencia del cobre, la demanda se disparó y hubo que tirar de imaginación. “Los técnicos idearon un procedimiento de redistribución de los circuitos para que, gracias al desmontaje de algunas líneas y al estrechamiento del diámetro de los filamentos de cobre, se pudiera aumentar la cantidad”. De esta forma, se consiguieron 800 toneladas de cobre que sirvieron para construir 56.000 kilómetros de circuitos urbanos y para reforzar otros 1.800 de circuitos de larga distancia.

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Años después llegarían olas de cambios en el consumo a los que había que responder con la construcción en 1980 de la primera central digital dotada de fibra óptica. Este invento “permitió reducir las listas de espera por falta de materiales, algo que demoraba la comunicación de muchas poblaciones”. En los 90, Telefónica pasó de dar un servicio únicamente de voz a dar un servicio de voz y de datos, “y eso supuso un crecimiento exponencial del tráfico que multiplicó los materiales para reforzar la red y los dispositivos asociados”. Todo por el dichoso invento de una cámara de fotos que, de vez en cuando, también sirve para llamar por teléfono. “Con el crecimiento del smartphone, la demanda se incrementó muy por encima de la oferta y hubo que garantizar el suministro masivo a los clientes”, cuenta Telefónica.

la operativa detrás del teléfono

Otro periodo considerado excepcional por la compañía fue el confinamiento por la pandemia del Covid-19. “Nuestro departamento de Logística nos permitió mantener el suministro a nuestros clientes en un momento en que nuestra misión era esencial para que la actividad del país no se parase, a pesar de que la población estaba recluida en sus casas”, explican. Justo en esa etapa, el área logística de Telefónica, del que forma parte su filial Zeleris, se disparaba el 30% con el tirón del ecommerce y los nuevos negocios: servicios de recuperación de materiales usados y compra, almacenaje, transporte y venta de productos del ecosistema de fabricantes de telefonía.

ZELERIS: EL BRAZO LOGÍSTICO DE TELEFÓNICA PARA EL COMERCIO ELECTRÓNICO
Corría el año 1999 cuando nació bajo la marca Aeris en Madrid “como respuesta a la oportunidad de negocio derivada de la demanda creciente de actividad logística por parte del comercio electrónico”. Un año después la compañía filial de Telefónica amplió su oferta de servicios como operador logístico y adoptó el nombre por el que es hoy conocida: Zeleris. De forma progresiva, la firma fue incorporando clientes, aunque el gran protagonismo de sus operaciones correspondan a las labores que realiza para el grupo Telefónica, y también ampliando el espectro de servicios logísticos que ofrece, hasta alcanzar hoy día una oferta integral.

A raíz de la pandemia surgió otro desafío: el de la falta de microchips, que Telefónica abordó incorporando microchips reutilizados y “acelerando todas las iniciativas que ya teníamos en marcha”. Para ello se sirvieron de su torre de control digital para la cadena de suministro, con la que la compañía simuló diferentes escenarios para gestionarlos anticipadamente.

LA DIGITALIZACIÓN O CÓMO ROMPER LOS ESQUEMAS DE LA LOGÍSTICA
Cuatro años después, aquello ya parece prehistoria porque ahora, la logística de Telefónica está centrada en dar respuesta a avances de casi otro siglo: la digitalización y la Inteligencia Artificial (IA), “donde todos nuestros recursos estén interconectados mediante una red de almacenes o inventarios y proveedores de servicios” para que un servicio sea capaz de realizar, por ejemplo, entregas rápidas en dos horas o entregas sostenibles por franjas horarias. Lo último: Telefónica y Würth España, especializado en venta directa profesional de suministros industriales, han desarrollado en el centro logístico de Agoncillo (La Rioja) varias soluciones basadas en 5G+ e IA para dar respuesta a las necesidades de optimización de ciertos procesos de la planta: evitar atascos de cajas, verificación del contenido de las cajas, comprobación del muelle de salida…

El centro logístico de Würth en Agoncillo cuenta con 5G+ e IA de Telefónica para optimizar procesos

Para ello han integrado una solución de visión artificial que permite tener un control de los procesos logísticos gracias a los datos que se extraen en tiempo real de los flujos de vídeo de ultra alta definición generados por las cámaras conectadas, dispuestas en varios puntos del centro logístico, y que se analizan y explotan en una plataforma analítica y de gestión de datos. ¿Algo más? “Nuestro último reto es llegar a un portfolio de servicios cada vez más amplio para dar respuesta al concepto de hogar conectado, en el que no sólo dejamos instalada la línea telefónica o la televisión, sino también otros electrodomésticos, como por ejemplo, el frigorífico”. La reacción de la logística telefónica para conectar un trasto así a la red no la conocemos y no será algo que podamos ver o tocar. Pero, si alguna vez se escribe sobre ello en un futuro próximo, probablemente también nos quedemos con la boca abierta.