La Universidad de Córdoba crea nanocelulosa a partir de residuos para reemplazar el plástico

El proyecto Boocell, un consorcio de investigación coordinado por la Universidad de Córdoba (UCO), ha logrado desarrollar una nanocelulosa a partir de residuos, que se presenta como una alternativa al plástico. Esta iniciativa, liderada por el investigador del Departamento de Química Inorgánica e Ingeniería Química y del Grupo Biopren, Luis Serrano, ha demostrado que es posible producir materiales sostenibles en diversos sectores al cumplir con las normativas actuales para reducir el uso de plásticos. La nanocelulosa, compuesta por microfibras de origen vegetal o bacteriano extraídas de residuos agrícolas, destaca por sus propiedades medioambientales, siendo una solución eficiente y de bajo impacto energético.
Las microcápsulas de nanocelulosa se han utilizado en productos cosméticos y biofertilizantes
En concreto, la nanocelulosa ha sido utilizada en la fabricación de microcápsulas, pequeños cuerpos esféricos integrados en multitud de productos diarios, como cremas, champús o detergentes, y cuya principal utilidad es preservar el compuesto que envuelven y liberarlo de forma gradual. Este producto en forma de microcápsulas también se ha aplicado en campos tan como los biofertilizantes y la cosmética. De esta forma, la nanocelulosa aplicada a los biofertilizantes ha permitido mantener la vida útil de estos productos durante un largo período de tiempo sin necesidad de refrigeración.
Además, gracias a la protección y estabilidad que ofrece el encapsulado, la combinación de los bioestimulantes (microorganismos y enzimas) con otros elementos agrícolas, como los fertilizantes minerales, es más versátil. El resultado es un producto combinado que mantiene su estabilidad física y biológica al no aportarse humedad y al encontrase el bioestimulante protegido en las microcápsulas de celulosa. Todo esto ha permitido desarrollar fertilizantes avanzados con una acción dual sobre el cultivo. Por un lado, aportan los nutrientes necesarios para el desarrollo y el crecimiento de las plantas y, por otro, mejoran procesos que se producen de forma natural en las plantas y que están dirigidos, entre otras cosas, a mejorar la eficiencia en el uso de esos nutrientes gracias a la acción del bioestimulante.
El proyecto también ha servido como punto de encuentro entre instituciones
Con respecto a los productos cosméticos, el equipo del proyecto Boocell ha desarrollado un suavizante para la ropa y un desodorante en roll-on. Aunque las fragancias desarrolladas para el suavizante no lograron resultados similares a los que existen actualmente en el mercado, una de las fragancias desarrolladas para roll-on sí mostró resultados. Además, el equipo de trabajo ha fabricado unas películas biodegradables y compostables para su uso como ‘mulching’ o acolchado, una práctica agrícola que consiste en cubrir el suelo con un material orgánico con la finalidad de protegerlo y fertilizarlo. El film desarrollado dispone de propiedades mecánicas y es impermeable al paso de oxígeno y al vapor de agua. Según ha detallado la universidad, en el futuro se realizarán estudios para comprobar la calidad del compost resultante y la medida de la contaminación del suelo tras su desintegración natural.
Según ha explicado el investigador Luis Serrano, “el proyecto Boocell ha servido, además de para obtener resultados científicos de relevancia para diferentes sectores industriales como cosmética, fertilizantes y fabricación de plásticos, como punto de encuentro entre empresas (EMSA, Fertiberia), organismos de investigación (CSIC, UCO) y centros de investigación (Itene)”.
