21 de agosto de 2026 | Actualizado 14:48

Los ciberataques a la supply chain irrumpen como nuevo campo de batalla geopolítico

Una cuarta parte de los ciberataques de España se dirigen a empresas de transporte y logística con el objetivo de desestabilizar la economía
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La ciberseguridad se ha convertido en un instrumento geopolítico, afectando directamente a la cadena de suministro y al sector logístico, con implicaciones que van más allá de lo económico y buscan la desestabilización política y social. “Con el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, vimos un cambio de paradigma, que pasaba de una guerra tradicional con el uso de armamento, a una guerra híbrida, con ataques a infraestructuras críticas”, explica el consejero delegado de Factum, Iosu Arrizabalaga. En este contexto, los ciberincidentes en España han aumentado considerablemente en lo que llevamos de año, “sobre todo, con ataques procedentes de Europa del Este y hacktivistas pro-rusos” y, en este escenario, la logística y el transporte se han colocado en el punto de mira de los ciberdelincuentes. 

Las motivaciones de los atacantes van mucho más allá del beneficio económico y buscan desestabilizar

Prueba de ello, es que en 2025, cada empresa del sector ha sufrido una media de 1.585 ataques semanales, lo que representa un incremento del 30% respecto al año anterior, según el Manufacturing Security Report 2025 de CPR. “España se ha convertido en el segundo país más ciberatacado del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos, en gran medida debido a su papel geopolítico en Europa y Latinoamérica y a su posición estratégica dentro de la OTAN”, aclara el consejero delegado de Secure&IT, Francisco Valencia. De hecho, según el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), una cuarta parte de los ataques de España se dirigieron a empresas de transporte y logística el año pasado.

En esta línea, el consejero delegado de Secure&IT explica para en la edición trimestral de septiembre de El Mercantil que los ataques geopolíticos son los que más se dan en el sector logístico, y éstos no pueden solucionarse pagando un rescate, porque su objetivo es la desestabilización pura. “Los ataques con motivación geopolítica suelen dirigirse a la logística y a las infraestructuras críticas, ya que un ataque en estos sectores genera un impacto inmediato en la economía y en la sociedad”, puntualiza. Además, recuerda que un ataque aislado contra la logística puede ser gestionable, pero varios ataques coordinados “tendrían la capacidad de desestabilizar la economía española en su conjunto y generar desconfianza en los inversores internacionales”.

Por su parte, el jefe de gabinete y centro de coordinación Nacional de Incibe, Miguel Ángel Cañada, alerta de que se produce un aumento de la criticidad en el sector porque el riesgo se despliega en todos los eslabones de la cadena. Por ello, “tenemos que mejorar aún más nuestra capacidad de prevención, pero sobre todo recuperación ante eventuales problemas, que, sin duda, es previsible que ocurran”. Por lo tanto, subraya de que debemos estar preparados para un incremento de los ciberataques. “Esto significa invertir no sólo en prevención, sino también en la minimización del impacto de los mismos”.

La cadena de suministro es, por tanto, uno de los principales focos de ataques geopolíticos, “porque es un punto donde convergen intereses económicos, industriales y estratégicos”. A este respecto, Check Point Research, la división de Inteligencia de Amenazas Check Point Software Technologies, añade que “los ciberdelincuentes saben que cada hora de producción detenida puede costar millones y, por ello, los fabricantes son un blanco prioritario”. En este contexto, el director general de Check Point Software para España y Portugal, Mario García, aclara que los ciberataques en este sector no únicamente detienen la producción, “también retrasan la entrega de bienes, comprometen la propiedad intelectual y desestabilizan economías. En aquellos países donde la manufactura es un pilar económico, la ciberresiliencia es más que una parte de la gestión de las tecnologías de información, es una cuestión de interés nacional”.

“Este sector es más crítico porque el riesgo se despliega en todos los eslabones de la cadena”
Miguel Ángel Cañada Jefe de gabinete y centro de coordinación nacional de Incibe

En concreto, en el sector logístico, los atacantes van a por donde duele más, a la manufactura, “porque es la base de la cadena”; a operadores que dependen de sistemas industriales; a puertos “porque concentran tecnología de la información (IT) y de operaciones (OT), con muchos proveedores externos implicados”; a la aviación que suma el problema añadido del GPS, y a los proveedores de software “que se han convertido en un eslabón crítico porque si falla un ERP en la nube, caen cientos de empresas a la vez”, explica el director de Operaciones de Intelequia, Germán Delgado. “Un ciberataque en un puerto, una aerolínea de carga o una gran empresa de software de gestión puede tener un efecto dominó en toda la cadena”, apostilla el portavoz de Estrategia de Ciberseguridad en Trend Micro, Raúl Guillén. Además, el consejero delegado de Secure&IT, Francisco Valencia, recuerda que un ciberataque en este sector “puede paralizar un puerto, un aeropuerto o incluso una parte importante de la economía de un país”.

En esta línea, el director de Seguridad de S2 Grupo, Antonio Villalón, explica de que la cadena se rompe por su eslabón más débil, por lo que una organización muy grande puede sufrir un alto impacto si un pequeño proveedor tiene un problema de seguridad. “Un actor hostil sabe que, a priori, una empresa grande tendrá más seguridad que una pequeña, y que, por tanto, es más fácil comprometer a esta última y el resultado es el mismo: un impacto serio en la producción”, apostilla. En este sentido, el director del área de Formación de Grupo Cybentia, Jonay Peñate, apunta que los atacantes pueden acceder a toda la cadena a través de un correo electrónico, instalando un malware en un componente de un vehículo, a través de un proveedor o, incluso, “a través de los puntos de recarga de vehículos eléctricos si los componentes del automóvil no están securizados”. Por su parte, el director de Operaciones de Intelequia, Germán Delgado, ejemplifica que cuando se atacó el puerto de Nagoya (Japón) o las terminales de DP World en Australia, no se bloqueó sólo un sistema, sino que se paralizaron grúas, camiones y trenes. “Unas horas de parálisis se convierten en pérdidas millonarias y retrasos en cascada”, constata Germán Delgado. 

“La IA ha democratizado el cibercrimen, no hacen falta conocimientos expertos para atacar”
Raúl Guillén Portavoz de Estrategia de Ciberseguridad en Trend Micro

A esto se suman los riesgos de las cadenas de suministro hiperconectadas y “la creciente actividad de grupos patrocinados por Estados y hacktivistas”, que buscan tanto interrumpir operaciones como robar propiedad intelectual crítica. La cadena de suministro altamente interconectada y digitalizada, a pesar de ser más eficiente, es también más vulnerable. El director general de Pilz España y Portugal, Luis Taverner, considera que hay que tener en cuenta que la propagación del uso de la inteligencia artificial “se convierte en un arma más en manos de quienes promueven los ciberataques”, lo que obliga a extremar las medidas de ciberseguridad. 

Además, Raúl Guillén (Trend Micro) añade que el auge de la inteligencia artificial generativa ha permitido que actores maliciosos “reduzcan sus costes y aceleren la automatización de ataques, lo que incrementa la presión sobre empresas y administraciones”. La IA ha democratizado el acceso al conocimiento experto y esto, “por desgracia, también se aplica a la democratización del cibercrimen, porque ya no hacen falta conocimientos expertos para lanzar un ataque”, añade. En esta misma línea, el Cybersecurity Operations manager de Logicalis, Ramón Rico, sostiene que los atacantes la usan para automatizar campañas, personalizar fraudes y mejorar su capacidad de evasión. “Al mismo tiempo, la ciberseguridad también se apoya en IA para detectar anomalías y responder antes, es una carrera en paralelo: quien se adapta más rápido, si el atacante o el defensor”. Por su parte, Miguel Ángel Cañada (Incibe) puntualiza que todas las tecnologías son neutrales en cuanto a sus efectos, depende del uso que hagamos de ellas, “pero es claro que los malos las van a utilizar par atacar, por lo que debemos invertir para poder al menos reaccionar a esta realidad, o idealmente, ir por delante”.

“La ciberseguridad es un pilar de estabilidad económica y capacidad de defensa nacional”
Carlos Burgos Director de Sistemas, Comunicaciones y Ciberseguridad de 3digits

En cualquier caso, la ciberseguridad ha dejado de ser una preocupación exclusivamente técnica “para convertirse en un elemento estratégico fundamental. Invertir en ciberseguridad no es ya una cuestión de prevención, sino una garantía de soberanía tecnológica y un factor clave para la seguridad y autonomía de los Estados”, destaca Raúl Guillén (Trend Micro). De hecho, Francisco Valencia (Secure&IT) subraya que el sector logístico necesita invertir más en “ciberseguridad preventiva para garantizar estabilidad económica y atraer inversión extranjera”. En esta línea, se estima que el mercado global de ciberseguridad superará los 213.000 millones de dólares en 2025 y crecerá el 14%. Además, Europa ha impulsado la directiva NIS2 que obliga a empresas de transporte y logística a gestionar y reportar incidentes. También la nueva norma ISO 10218:2025 redefine la seguridad en robótica industrial, incorporando por primera vez requisitos específicos de ciberseguridad.

Sin embargo, los expertos puntualizan que estas iniciativas no son suficientes y que es necesario invertir en ciberseguridad tanto económicamente como con talento. Si bien, reconocen que en los últimos años la ciberseguridad ha pasado de ser vista como un complemento técnico a convertirse en un activo estratégico, lo que ha incrementado las inversiones tanto públicas como privadas. “Ya no se ve como un gasto de tecnologías de información, sino como un pilar de soberanía, estabilidad económica y capacidad de defensa nacional”, aclara el director de Sistemas, Comunicaciones y Ciberseguridad de 3digits, Carlos Burgos. A pesar de esto, Germán Delgado (Intelequia) destaca que lo preocupante es que, pese a que invertimos más en defensa, “los atacantes siguen encontrando formas de quedarse dentro sin ser detectados: el tiempo medio de permanencia de un atacante en una red está en torno a los 11 días, que una eternidad en términos de espionaje o sabotaje”. Respecto al talento, el jefe de gabinete y centro de coordinación nacional de Incibe, Miguel Ángel Cañada, señala que “tenemos una demanda de puestos de trabajo sin cubrir en este sector, que algunas consultoras sitúan por encima de los tres millones a nivel global”.

“Pese a las inversiones, los atacantes encuentran formas de quedarse sin ser detectados”
Germán Delgado Director de Operaciones de Intelequia

Ante todo esto, Germán Delgado (Intelequia) concluye señalando que la ciberseguridad es ya un arma geopolítica de primer nivel, ya que “un Estado puede presionar a otro sin mover tropas, sin lanzar un misil, únicamente atacando su infraestructura digital”. Es, por tanto, una herramienta barata, difícil de atribuir y tremendamente eficaz. “Estamos atravesando un escenario complejo, con un debilitamiento del multilateralismo, tensiones en el comercio internacional y conflictos bélicos que en el caso de Europa están cambiando la manera en la que percibíamos la seguridad y defensa. Y todo parece indicar que la necesidad de reforzar la propia seguridad europea ha venido para quedarse”, señala Miguel Ángel Cañada (Incibe). Por ello, afirma que esta nueva realidad, un frente híbrido que combina espionaje, extorsión y desestabilización, todo sin cruzar líneas rojas militares y con el sector logístico en el punto de mira, muestra la necesidad de incrementar la protección de infraestructuras críticas y cadenas de suministro estratégicas.