21 de agosto de 2026 | Actualizado 14:48

Bruselas quiere aprovechar la crisis de Ormuz para dar un empujón a las energías limpias

El plan de la UE busca reducir la dependencia del combustible fósil mediante las energías renovables y la electrificación
E.M.

La Comisión Europea ha puesto en marcha un nuevo mecanismo, bautizado como AccelerateEU, cuyo objetivo es aprovechar la coyuntura actual de crisis del petróleo y derivados por la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz para dar el impulso definitivo a los planes de fomento de energías renovables y limpias de producción europea. Según argumenta Bruselas, por segunda vez en menos de cinco años, estamos pagando el precio de la dependencia de Europa de los combustibles fósiles importados. Desde la escalada del conflicto en Oriente Medio, la Unión Europea (UE) ha destinado 24.000 millones de euros adicionales en importaciones de energía debido al aumento de los precios, sin recibir ni una sola molécula adicional de energía. Por ello, este nuevo plan presenta medidas tanto a corto plazo como estructurales con efecto a largo plazo para reducir aún más la dependencia de los mercados de combustibles fósiles y fortalecer la resiliencia de Europa frente a los riesgos futuros mediante energías limpias y la electrificación.

La Comisión propone un observatorio para vigilar posibles desabastecimientos de combustibles

De esta forma, Bruselas propone crear un nuevo Observatorio de Combustibles para realizar un seguimiento de la producción, las importaciones, las exportaciones y los niveles de existencias de combustibles para el transporte en la UE. Esto permitirá identificar posibles desabastecimientos y fundamentar medidas específicas para mantener una distribución equilibrada del combustible. Para mitigar el impacto de los altos precios del combustible y la posible escasez en el sector de la aviación, el Ejecutivo comunitario también aclarará las flexibilidades existentes en el marco de la aviación de la UE. Así, a partir de mayo, Bruselas se marca como prioridad inicial coordinar con los Estados miembros, los proveedores de combustible y el sector de la aviación —aeropuertos y aerolíneas incluidos— el abastecimiento de combustible de aviación sostenible (SAF) para aviones y propondrá medidas para optimizar su distribución entre los países. También se compromete a impulsar la adopción de combustibles marítimos sostenibles (SMF) producidos en la UE.

Para el verano, la Comisión presentará un Plan de Acción de Electrificación. Este incluirá un objetivo de electrificación y medidas para eliminar los obstáculos a la electrificación de los sectores industrial, del transporte y de la construcción. Para ello será clave una rápida implementación del Plan de Inversión en Transporte Sostenible. “La crisis actual nos muestra hasta qué punto acelerar nuestra transición energética es clave para la competitividad, la resiliencia y la prosperidad, y nos encontramos en una mejor situación que durante la anterior crisis energética”, ha explicado la la vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera. “Invertir en la transición energética es la mejor decisión que podemos tomar los europeos. No sólo por razones climáticas, ambientales o sociales, sino también pensando en nuestra seguridad”.

Los Estados miembros podrán emplear lo recaudado por el ETS en fomentar la inversión en electrificación

La Comisión también adoptará un Marco Temporal de Ayudas Estatales, que proporcionará mayor flexibilidad a los gobiernos estatales, incluidas medidas de emergencia para apoyar a los sectores económicos más expuestos, incluyendo aquí el fomento de la inclusión de cláusulas de indexación del combustible en los contratos de transporte, algo que España ya aplica desde finales del pasado mes de marzo, cuando el Gobierno puso en marcha su plan contra la crisis de Ormuz. Más allá de eso, Bruselas marca como prioridad el refuerzo de la red eléctrica y la maximización de la infraestructura existente de energías renovables, como los parques eólicos marinos y las centrales hidroeléctricas. Por otro lado, la Comisión recuerda que existen recursos disponibles, como el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, dotado con 219.000 millones de euros, o los fondos de cohesión, que pueden aprovecharse para cubrir, en parte, las necesidades de inversión. En cualquier caso, Bruselas es consciente de que el dinero público por sí solo no será suficiente para los 660.000 millones de euros anuales hasta 2030 que hacen falta para potenciar la transición energética.

De ahí que la Comisión haya adoptado una estrategia de inversión en energías limpias en marzo de este año para buscar la financiación privada y a partir de este mes de abril, prestará asistencia a los Estados miembros que deseen emplear los ingresos del régimen de comercio de derechos de emisión (ETS) para medidas que aceleren la inversión en electrificación. Para el comisario de Energía y Vivienda Unión Europea, Dan Jørgensen, “esto debe ser una llamada de atención y un punto de inflexión: un momento en el que Europa abandone la dependencia de los combustibles fósiles y avance hacia la autonomía energética limpia”. Igualmente, el Ejecutivo comunitario aspira a conseguir la plena coordinación de los Estados miembros en el rellenado de los depósitos subterráneos de gas, el uso de flexibilidades en las normas de llenado y cualquier liberación excepcional de reservas de petróleo. Ahora, los líderes de la UE debatirán estas medidas en el Consejo Europeo informal que se celebrará en Chipre este jueves y mañana viernes.

LA IRU RECOMIENDA CENTRARSE EN SALIR DE LA CRISIS ACTUAL
Las reacciones a estos planes ya han comenzado, y la primera en emitir su opinión ha sido la Unión Internacional de Transportes por Carretera (IRU), que celebra el paquete AccelerateEU, en particular “su reconocimiento explícito del suministro de diésel y el transporte por carretera como parte de la arquitectura de respuesta”. En particular, destaca como muy positiva la iniciativa del seguimiento para el diésel y el queroseno con el objetivo de mejorar el conocimiento sobre la disponibilidad del combustible. “El seguimiento es importante por lo que está en juego: los vehículos pesados consumen alrededor de 6.800 millones de litros de diésel al mes en toda la UE, y cualquier interrupción grave del suministro tendría consecuencias inmediatas para las cadenas logísticas, la entrega de bienes esenciales y la movilidad de las personas”, destaca la directora para la UE, Raluca Marian.

La IRU también acoge con satisfacción algunas de las medidas recomendadas a los Estados miembros, “como el fomento de la inclusión de cláusulas de indexación del combustible en los contratos de transporte“. Ahora, IRU destaca que la siguiente cuestión a dirimir es cómo se traduce toda esa coordinación en acciones concretas si la presión sobre el sistema se intensifica. Y señala que el apoyo a las energías alternativas y la electrificación no exime de darle prioridad inmediata a la salida de la crisis actual. “El debate de hoy se centra, ante todo, en la respuesta inmediata a la crisis para los operadores que se enfrentan a graves riesgos de suministro de combustible, y en este sentido, quedan pendientes importantes cuestiones de contingencia”, señala Marian.