28 de septiembre de 2020 | Actualizado 17:41

La logística se prepara para un cambio de flujos globales en la etapa postcoronavirus

Esta crisis refleja la dependencia de las industrias europeas de Asia y plantea la vuelta del ‘Made in Europe' con el consiguiente impacto en el transporte
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Son muchas las conjeturas sobre el impacto de la crisis del coronavirus en las actividades económicas. No obstante, en el sector del transporte y la logística es cada vez más obvio que su efecto irá más allá de cambios en los procesos y operativas. En este sentido, diversos profesionales del sector dan por descontado un cambio de flujos logísticos para disminuir la dependencia de terceros países -especialmente del continente asiático- y la vuelta a la fabricación local, con su consiguiente efecto en la economía local, el empleo y los cambios en los modos de transporte. 

Respecto a cómo se desarrollarán los flujos a nivel global, la directora de Zaragoza Logistics Center (ZLC), Susana Val, y su profesora asociada, Beatriz Royo, han analizado la evolución de la situación y distinguen dos fases de desescalado. Ambas dependerán de la disponibilidad de una vacuna, tratamientos y tests, que “permitirán dibujar los flujos globales hacia la estabilidad”, han advertido. 

Los sistemas de producción 3D facilitan la independencia de los proveedores asiáticos, sin perder conexiones

La primera fase, en la que nos encontramos actualmente, se centra en el control de la pandemia y la recuperación económica. En este escenario, “se asume que la vacuna no estará disponible, pues según los expertos podríamos tardar un año en obtener prototipos”, han recordado desde ZLC. Durante este primer momento, han explicado, el comercio internacional es mínimo y esto provoca que los flujos a nivel global también lo sean, “tanto de pasajeros con una mayor repercusión, como en carga, en la que se entiende que tendrá un menor impacto por la globalización precoronavirus”, en referencia a la interdependencia mundial de proveedores. En este sentido, las expertas en el sector logístico prevén el surgimiento de “sistemas de producción localizados basados en impresión 3D, que harían que se perdiera la dependencia de algunos de estos proveedores, pero sin perder la conexión con el continente asiático”.

Respecto a la segunda fase, que se caracteriza por el acceso a la vacuna y el control de la pandemia, los flujos dependerán de “cómo evolucione la geopolítica y los mercados”, han concretado Susana Val y Beatriz Royo. En este sentido, si el proteccionismo se instaurase, “las nuevas formas de fabricación evolucionarán de forma más rápida y desde luego hará disminuir la dependencia del país asiático”, han añadido desde la institución aragonesa. En cualquier caso, la duración de cada fase irá de la mano con el desarrollo de una vacuna del coronavirus, y “la segunda contará con subfases, en función de la situación de cada país y su recuperación económica”. 

“El tren crecerá, el barco se mantendrá para transoceánicos y el aéreo, para bienes de valor”
Susana Val Directora general de Zaragoza Logistics Center (ZLC)

En cuanto al impacto que tendrán estos cambios de la producción en los diversos modos de transporte, han resaltado que “ya se evidencia que el transporte aéreo, bajo mínimos, ha quedado relegado a la carga”. Así, la carretera ha cobrado fuerza y se producen cada vez menos movimientos intercontinentales. De cara a la superación de la pandemia, ZLC prevé que el ferroviario gane terreno a la carretera en el movimiento de mercancías dentro de la comunidad europea, el marítimo se centre en el tráfico transoceánico y el aéreo se circunscriba a pasajeros y mercancía de alto valor. 

Siemens Logistics vaticina “un inminente proceso de desglobalización y un descenso del comercio”

“Se avecina un inminente proceso de desglobalización, con un mayor control de los viajes y un descenso en el comercio internacional, así como una posible aceleración del insourcing”, prevé por su parte Siemens Logistics. En este escenario “todo parece indicar que el mercado europeo tomará cierta ventaja con respecto al asiático”, ha apuntado el operador. En este sentido, ha subrayado que a nivel nacional, “habrá que revitalizar otras industrias más allá del turismo para reforzar la actividad económica del país”. 

VUELTA A LA PRODUCCIÓN ‘MADE IN EUROPE’
Expertos en sostenibilidad y empresas abogan cada vez más por la vuelta al ‘Made in Spain’ o ‘Made in Europe’. Una de las lecciones aprendidas por las compañías en esta situación excepcional ha sido que la dependencia en la cadena de fabricación asiática en sectores como la automoción, productos informáticos o el textil ha sido excesiva. Parones en las industrias chinas, falta de componentes y disminución del tránsito de mercancías han forzado el cierre de muchas empresas europeas. En este sentido, la recuperación de una mayor actividad industrial en España y en Europa se plantea como una opción deseable para las empresas. No obstante, compañías como el grupo de modal español Tendam apuntan a la dificultad que entraña el trasvase de China a Europa de actividades productivas como la suya. Así lo ha afirmado el director de Supply Chain e IT de Tendam, Manel Jiménez, que duda de que “el músculo industrial de China en el sector textil pueda trasladarse de la noche a la mañana”.

“Es difícil que el músculo industrial textil de China se traslade de la noche a la mañana”
Manel Jiménez Director de Supply Chain e IT de Tendam

Más optimista, el director general de Passion Motorbike Factory, José María Gómez, ha anunciado recientemente la futura apertura de una fábrica propia ubicada en Andalucía para la producción nacional de sus automóviles de reparto sostenible para romper con la dependencia asiática. Además, según ha apuntado el directivo, “se han multiplicado las personas paradas por la crisis y, como empresa, tenemos la obligación de apoyar la generación de empleo industrial a nivel nacional, y apostar menos por los servicios y el turismo”.

Por su parte, la experta en sostenibilidad y directora de desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible, May López, ha señalado que esta crisis disminuirá significativamente el número de tiendas físicas en las ciudades. “Seguirán existiendo, pero serán utilizadas sobre todo como puntos de conveniencia para minimizar el estrés en entrega de ultima milla o microhubs desde donde salga la mercancía”. Además, se potenciará el comercio local, pues también se ha incrementado la conciencia medioambiental en los hábitos de consumo y el impacto que tiene el transporte en la calidad del aire, según May López. De manera que, con el fin de minimizar el impacto ambiental, también se disminuirá la adquisición de productos de terceros países, “cuyo traslado ya de por sí conlleva un alto coste medioambiental”. Por tanto, la propia concienciación de los consumidores debería, asimismo, fomentar la compra local. 

La conciencia medioambiental disminuirá la compra de productos en terceros países y fomentará la local

Según han añadido desde el Think Tank de la Fundación Corell, “durante años, se ha perseguido a la industria de producción de plásticos por su carácter contaminante y ahora descubrimos que las plantas que se trasladaron a China no solo lo hicieron por el coste de la mano de obra, sino también por la ausencia de una normativa ecológica tan exigente como la vigente en Europa”. Uno de los ejemplos más claros son los materiales sanitarios como mascarillas, guantes, pantallas o trajes de seguridad defectuosos que han sido adquiridos en China y que el Ejecutivo ha tenido que devolver. En la opinión de los expertos del Think Tank: “Si queremos fabricar en Europa, tendremos que asumir que siga habiendo refinerías y fábricas en Europa y dejar de esconder los problemas en otros países”.