2 de diciembre de 2020 | Actualizado 17:41
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Los puertos deportivos se configuran como vitamina azul en época de pandemia

Los puertos deportivos se configuran como vitamina azul en época de pandemia

Representantes del sector náutico hacen balance de esta actividad en la costa catalana, tras el impacto de la Covid-19, y ven el futuro con optimismo


La empresa pública Ports de la Generalitat es la responsable de gestionar los 45 puertos que componen el sistema portuario catalán, un sistema que acoge en sus dársenas al 97% de los amarres deportivos de la costa catalana. Ante la crisis que el brote de coronavirus ha propiciado, Ports de la Generalitat acompaña y ayuda al sector náutico a paliar sus consecuencias económicas. En relación a ello, el director general de la empresa pública, Joan Pere Gómez, explica que “entramos juntos en esta crisis y saldremos juntos de ella”.
En concreto, la Administración portuaria apoya al sector náutico con medidas económicas que ayuden a mitigar las consecuencias de la presente crisis económica y sanitaria. Por ejemplo, Ports de la Generalitat impulsa campañas de promoción conjunta del sector náutico como ‘Puertos de Catalunya, ¡vívelos!’, que van destinadas al mercado de proximidad, con el objetivo de captar nuevos navegantes y fidelizarlos.
De cara al futuro, los puertos catalanes miran más allá. Por ello, la Asociación Catalana de Puertos Deportivos y Turísticos (ACPET), con el apoyo la Generalitat de Catalunya, colaboran de forma conjunta en la internacionalización de los enclaves portuarios. En concreto, esta cooperación se prevé inicialmente con los puertos deportivos franceses, con el objetivo de establecer estrategias y sinergias comunes entre ambos, así como para potenciar a los puertos en el mercado internacional con nuevas actividades en el entorno de la náutica.


La finalización del estado de alarma y la mejora de las condiciones de movilidad, primero para los usuarios del área metropolitana, y después para el turismo europeo, supusieron la reanudación progresiva de la actividad náutica en los puertos de la Costa Brava. Las restricciones y recomendaciones de la Unión Europea han impactado en el tránsito de embarcaciones extranjeras durante el verano, pues los puertos catalanes son un destino turístico internacional. Sin embargo, aunque ha sido menor, hay que celebrar que los usuarios de proximidad y aquellos que ya disponían de su embarcación en la Costa Brava sí han podido disfrutar de la temporada y navegar por el litoral gerundense.
En este sentido, destacar que las medidas de seguridad adoptadas por los puertos de Catalunya con motivo de la Covid-19, sumado a que se trata de una actividad que normalmente se realiza con familia y amigos cercanos, han permitido disfrutarla con seguridad. A nivel de las actividades, si bien se ha reducido el número de personas que forman los grupos, se han podido realizar. De esta forma, se ha constatado que la oferta de vela, el submarinismo, el stand up paddle, el kayak o el remo de mar, entre otros, se consolidan como opciones para practicar deporte al aire libre y descubrir la Costa Brava desde el mar.
Finalmente, cabe remarcar también, y por las mismas razones que se han expuesto, el buen comportamiento de la demanda de embarcaciones de alquiler y chárter, a pesar de las expectativas pesimistas que se realizaron al principio de la temporada.


Un puerto deportivo nunca puede cerrar sus instalaciones. Tiene que dar servicios los 365 días del año y las 24 horas del día. Por ello, cuando el pasado marzo se decretó el estado de alarma y el consiguiente confinamiento, aunque con servicios limitados, siguieron abiertos. Los puertos deportivos tuvieron que mantener en activo una parte considerable de su plantilla para las labores de vigilancia de la flota, mantenimiento general y control de accesos. Un gasto considerable en meses de ingresos inexistentes.
A finales de junio se levantó el estado de alarma y las restricciones a la movilidad, lo que permitió una paulatina recuperación de los ingresos. Los meses de julio y agosto, tradicionalmente muy importantes para la cuenta de resultados, se presentaban como vitales para el devenir del sector portuario. La mayoría de los puertos deportivos y turísticos de la costa de Barcelona cuenta con dos sectores diferenciados: el mar y la tierra. En la parte del mar es esencial el tránsito y estancia de embarcaciones; mientras que en la de tierra destacan los ingresos del aparcamiento. Ambos elementos de explotación se han comportado de manera aceptable en esta época tan complicada y de grandes limitaciones. La restauración ha funcionado correctamente a pesar de reducir el número de mesas, de forma que los ingresos del aparcamiento se han mantenido en niveles similares o ligeramente por encima de los registrados el año pasado, sin que en ningún caso se haya podido recuperar el enorme déficit que se arrastraba de los meses primaverales. En la parte del mar, el movimiento general ha sido inferior. El incremento registrado en los tránsitos de barcos nacionales, con un incremento de entre el 10% y el 20%, no ha podido compensar el descenso radical en los tránsitos y estancia de barcos extranjeros, que ciframos entre el 60% y el 70%.
La previsión para este último trimestre no es nada positiva. El incremento constante de los contagios, los confinamientos selectivos y la dificultad de socializar harán que la movilidad vuelva a reducirse considerablemente. El pasado es inamovible, el presente es el que es, y el futuro está por ver. Seamos optimistas y confiemos en que la ciencia será capaz de ofrecernos futuro. Mientras tanto, los puertos deportivos seguiremos siendo vitamina azul para todos nuestros visitantes.


Hemos experimentado este año una temporada estival atípica, pero de la que podemos estar relativamente satisfechos. En estos tiempos de pandemia, la náutica es sin duda una actividad de bajo riesgo que permite evitar aglomeraciones, al estar en contacto con la naturaleza y al aire libre. Nuestros usuarios nacionales han disfrutado de sus embarcaciones, probablemente con una tendencia marcada hacia la navegación de proximidad, en busca de destinos poco masificados y redescubriendo el litoral catalán que tanto tiene que ofrecer.
Por otra parte, nuestros clientes extranjeros han tenido más inconvenientes para visitarnos, debido a las restricciones y recomendaciones emitidas. Sin embargo, un buen número de ellos prevén hacerlo este otoño, hecho que alargaría la temporada. Destacamos el repunte que ha tenido el chárter esta temporada y creemos fielmente que en el futuro la tendencia será al alza. Esto representa una oportunidad para atraer más gente al mar en busca de una forma diferente de pasar sus vacaciones o tiempo de ocio. Todos necesitamos nuestra dosis de vitamina azul.


La navegación de recreo se prohibió inicialmente cuando se declaró el estado de alarma y los comercios náuticos cerraron. El sector entró en un estado de parálisis: el chárter no facturó nada y la venta de embarcaciones nuevas cayó hasta junio en un 42,8%. En esos meses de letargo, la población en general, y los amantes de la náutica en particular, ya tenían claro que la navegación y los deportes náuticos son actividades muy seguras, pues se practican en familia o en grupos reducidos de amigos. Con el objetivo de preparar la temporada estival, los talleres, varaderos y proveedores de accesorios y recambios náuticos empezaron a trabajar a buen ritmo y con mayor antelación de la habitual.
Para sorpresa de muchos, en los meses estivales, el sector ha funcionado muy bien. La matriculación de embarcaciones creció respecto a verano de 2019, aunque sin llegar a compensar el parón primaveral, con una reducción acumulada hasta septiembre de tan solo el 13,1%. Otro subsector, el del alquiler de embarcaciones, también ha vivido un verano excepcional, aunque con la particularidad relevante: hemos cambiado los turistas extranjeros por locales. Además, se trata de un sector estrechamente relacionado con la obtención de titulaciones náuticas y, según nos han informado las academias, también ha funcionado mejor de lo previsto.
Al inicio de la pandemia creíamos que esta sería la peor temporada náutica de la historia. Al final, con satisfacción, hemos constatado que empezó muy mal, pero que acabó muy bien, pues el retroceso del sector ha sido mucho menos acuciado de lo que esperábamos. La náutica seguirá creciendo en los próximos años, pero experimentará necesariamente una transformación digital. Además, los nuevos hábitos de consumo impulsarán un gran desarrollo del chárter, mientras que el subsector de la compraventa de embarcaciones crecerá de forma más contenida. La náutica de recreo tiene futuro. Es una actividad de alto valor añadido, que cada vez atrae a más usuarios y muy importante para promover el turismo desmasificado y de calidad.


La temporada ha sido corta, pero intensa, para el sector náutico. Tras la caída del mercado durante el confinamiento, la demanda nacional empezó a recuperarse, especialmente en aquellas zonas con un menor turismo internacional. En general, el mercado náutico ha registrado crecimientos moderados en las matriculaciones entre junio y agosto. Además, el mes de septiembre ha sido el mejor de los últimos tres años, con un incremento del 31% interanual. En referencia al acumulado del año, hasta el octavo mes del año se cifra en una caída del 12,6%.
El chárter ha funcionado muy bien, con la incorporación de usuarios que no habían navegado nunca y que ahora son potenciales clientes. Sin embargo, cabe destacar una ligera bajada de tránsito de superyates en nuestras costas, que este verano han optado por otros países.
Confiamos en que la capacidad de adaptación del sector ante esta pandemia, sobre todo por el avance en la digitalización, repercuta en mejoras en la gestión, las ventas, las relaciones con clientes y en la competitividad de las empresas. No obstante, la incertidumbre respecto a la evolución de la pandemia y sus consecuencias en la economía influirá en el balance anual del sector, que este año se situará por debajo del de 2019. Tenemos que encarar los próximos meses con esperanza y con esfuerzo, más unidos que nunca.