20 de mayo de 2022 | Actualizado 6:36
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La náutica catalana consolida su recuperación de las cifras prepandémicas

La náutica catalana consolida su recuperación de las cifras prepandémicas

La Administración portuaria, el sector náutico y la industria asociada hacen balance de la actividad de la temporada de verano en la costa catalana


Catalunya tiene 780 quilómetros de costa con unas condiciones naturales diversas y un clima privilegiado que hacen del entorno de la costa catalana un lugar idóneo para disfrutar de una amplia oferta de actividades náuticas, deportivas, gastronómicas y de ocio. La empresa pública Ports de la Generalitat gestiona 45 puertos del sistema portuario catalán de los que los deportivos acogen 30.600 amarres, algunos de los cuales este verano han tenido una ocupación del 100% de su capacidad.

En este periodo de incertidumbre económica, social y sanitaria, la Administración portuaria ha impulsado medidas económicas dirigidas a todos los sectores de actividad portuaria, como el sector náutico, para ayudar a paliar la crisis económica derivada de la crisis sanitaria del Covid-19. El 2020 se impulsaron campañas de promoción conjunta con el sector náutico como “Viu els ports” y “Vitamina Blava”, para promover los puertos como espacios seguros, al aire libre e ideales para a un turismo familiar de proximidad. Cuando se ha permitido la movilidad y las ferias presenciales, conjuntamente con la Asociación Catalana de Puertos Deportivos y Turísticos (ACPET), se ha promovido la actividad náutica a nivel internacional. Todos los esfuerzos realizados por las administraciones, las asociaciones y el tejido empresarial vinculado a la actividad náutica, sumados a la nueva realidad, han obtenido sus Frutos y, tras el verano, las sensaciones del sector son muy positivas.

En verano, el turismo náutico se ha reafirmado como un turismo seguro que se practica al aire libre, con todas las garantías de seguridad y en un entorno magnífico como es el mar, las calas y los acantilados. En los puertos deportivos catalanes y su área de influencia, los turistas han podido disfrutar de una variada oferta de actividades deportivas, náuticas y gastronómicas en las instalaciones portuarias y se han convertido en un fuerte atractivo para un turismo familiar de proximidad.

Los representantes del sector náutico ponen en valor que estos resultados se deben principalmente a la confluencia de cinco factores. El crecimiento de las matriculaciones de embarcaciones que se ha situado en un 30% en Catalunya y en un 13% en todo el Estado, en comparación al año 2019. El hecho que muchos clientes catalanes y del resto de las comunidades hayan escogido quedarse cerca de sus residencias, potenciando la llegada de un turismo náutico de proximidad. La recuperación del turismo extranjero, principalmente francés, a pesar de que todavía se han echado de menos turistas de otros destinos de Europa. El crecimiento de la demanda de amarres en las dársenas deportivas por encima de las expectativas del sector náutico. Y las estadas de larga durada hechas por los barcos que han permitido a los turistas descubrir mejor nuestro territorio. Una tendencia que de nuevo trabajaremos juntos para que el año próximo sea mejor y que el retorno a la normalidad nos ayude a impulsar el sector náutico como motor económico de nuestro país.


A principios del año 2020 la palabra pandemia tenía poco significado para la mayoría de personas, pero la irrupción en nuestras vidas del virus Covid-19 la situó en primera línea de las palabras más utilizadas.

Rápidamente, la P de pandemia se relacionó con otras tres P: peligro (“Perill”), miedo (“Por”), y sufrimiento (“Patiment”). Se hace difícil intentar encontrar algún aspecto positivo en esta pandemia, sin embargo, sí es cierto que los que estamos relacionados con el mar y el ocio náutico hemos podido esquivar mejor el peligro, el miedo, y el sufrimiento. El mar es enemigo del Covid-19 y los grandes espacios abiertos de las dársenas y las terrazas de los puertos deportivos son un obstáculo para su propagación.

Es natural pues, que una vez superadas grande parte de las limitaciones derivadas de los sucesivos estados de alarma, los puertos deportivos y turísticos catalanes se llenaran de gente con ganas de disfrutar del deporte, el ocio y el turismo náutico, por un lado, y de las diferentes actividades culturales y gastronómicas que muchos puertos deportivos ofrecen en sus terrazas al aire libre. Esto ha sido un hecho importante porque mucha gente nueva ha podido descubrir los puertos y una gran variedad de actividades antes desconocidas relacionadas con el mar. Mucha gente ha descubierto el placer de navegar, y que para disfrutar del mar no es necesario un gran yate, sino tan solo acercarte a un puerto deportivo y alquilar una pequeña embarcación. El mar, si lo respetas, es acogedor para todo el mundo y todos tenemos cabida.

La temporada 2021 ha sido la del reencuentro. Es cierto que el turismo náutico de embarcaciones con bandera extranjera ha quedado todavía por debajo de las cifras que logramos el 2019. Tan solo los barcos franceses se han acercado a aquellas cifras, sobre todo en la Costa Brava, pero ingleses, alemanes, y otras nacionalidades, casi no han aparecido. Esta carencia de visitantes foráneos ha sido, en parte, compensada por el incremento del turismo de proximidad.

Tanto en tierra como en el mar, los puertos deportivos han disfrutado de un incremento del turismo de proximidad, aunque es justo decir, que la suma de cifras, excepto en casos concretos, todavía están por debajo de las cifras prepandemia. Es de esperar que la vacunación continúe avanzando y Europa se sienta cada vez más segura, más alejada de las tres P: peligro, miedo, sufrimiento, el turismo tanto por tierra como por mar se incremente, y lo que sí es muy importante porque no hay marcha atrás, es, tal como mencionaba, el hecho que la pandemia ha llevado mucha gente a descubrir y disfrutar los puertos, el mar, las embarcaciones y la navegación.


Un año más la demanda de amarres en las dársenas deportivas de la Costa Brava ha crecido por encima de nuestras expectativas. El turismo náutico se ha convertido en una alternativa segura al ser una práctica al aire libre y en una burbuja social muy restringida. Afortunadamente, en el 2021 se ha recuperado el nivel de ocupación previo a la pandemia, alcanzando la plena ocupación durante los meses de verano en la que los puertos de la demarcación han colgado el cartel de “completo”.

Podemos destacar tres factores fundamentales de este crecimiento: el primero, el elevado número de matriculaciones; el segundo, el hecho que muchos clientes catalanes y del resto del Estado han preferido quedarse más cerca de sus residencias habituales y no hacer largos desplazamientos y, por último, la recuperación del cliente extranjero, principalmente del sur de Francia, que ha vuelto a las cifras de 2019.

Esta plena ocupación ha significado también un reto en cuanto al buen funcionamiento de los diferentes servicios portuarios. La adaptación de los protocolos de gestión a las medidas sanitarias recomendadas, la formación del equipo de profesionales de atención al usuario, la implantación de la oferta de nuevos y mejores servicios portuarios y la constante personalización del trato con los usuarios han estado cruciales para gestionar con éxito este nuevo escenario.

Todos estos aspectos de mejora de la gestión portuaria han sido complementados con una especial atención a la promoción de la navegación sostenible para poner en valor la necesidad de proteger el medio marino de la saturación que supone el gran número de embarcaciones que navegan por nuestras costas.

Hay que destacar el firme compromiso de la Asociación Catalana de Puertos Deportivos y Turísticos (ACPECT) con los objetivos de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas respecto a las disciplinas que más pueden afectar a la práctica de la navegación recreativa como: la reducción de gases, la implementación de energías renovables, el cambio climático y el desarrollo de proyectos de conservación y preservación de la biodiversidad.

Los puertos también hemos llevado a cabo una tarea de concienciación de nuestros usuarios difundiendo informaciones sobre el fondeo responsable, las normas de convivencia entre embarcaciones y bañistas y otras buenas prácticas ambientales, tanto en el mar como en tierra.


Los puertos han visto este verano unos indicios de recuperación, “sin llegar a los valores de antes de la pandemia de la Covid-19”. Hay que tener mucho en cuenta que los puertos, “son la puerta de llegada por mar en Cataluña, que tiene más de 580 kilómetros de costa. Por este motivo es vital que los puertos se tengan mucho en cuenta en todas las estrategias turísticas que planeen a todas las administraciones”.

En este sentido, justo es decir que este verano se ha visto una buena afluencia de público nacional a los puertos y en menor medida de los visitantes extranjeros que a diferencia del verano pasado, estos últimos meses sí que han llegado a los puertos catalanes.

En otoño, los puertos de la zona de la Costa Barcelona ya están recuperando plenamente todas las actividades deportivas y sociales de los puertos, después de haber pasado durísimas restricciones a causa de la pandemia. Una recuperación de la actividad que ha sido escalonada, muy afectada el año pasado y con muy menor medida desde principios de año. Los clubes han podido llevar a cabo todo el calendario trazado sin ninguna alteración. Los cursos de formación y campus de verano únicamente se han visto alterados para tener que aplicar las medidas de higiene y seguridad.


A pesar de las restricciones de movilidad existentes a principio de la temporada estival, los puertos de la Costa Daurada y Terres de l’Ebre han recibido con entusiasmo a usuarios y visitantes en busca de su dosis de vitamina azul.

Una temporada marcada por un incremento en el número de escalas, así como estancias de más larga duración que han permitido a visitantes descubrir la amplia oferta de los municipios costeros catalanes. El turista náutico tanto nacional como extranjero tiene un perfil marcado por la búsqueda de experiencias auténticas, contacto con la naturaleza, gastronomía, ocio familiar, y en esto precisamente tenemos una amplia oferta para todos los gustos. Cabe destacar que el turista náutico se convierte en prescriptor de destino, con un efecto multiplicador en futuras visitas tanto por tierra como por mar.

A diferencia de la temporada pasada donde la gran mayoría de los usuarios apostó por la navegación de proximidad, este verano se han reprendido navegaciones de mayor alcance. Aparte del aumento en el número de barcos nacionales navegando por el litoral, los puertos de la provincia de Tarragona también han recibido un aumento importante de embarcaciones de diversas banderas europeas, especialmente con un incremento notable de público francés, inglés y alemán.

El arranque tardío de la temporada para la clientela europea debido a las restricciones de movilidad ha permitido tener mayor afluencia de clientela en septiembre y octubre extendiendo así la temporada.

A pesar de la incerteza que reinaba en los primeros meses del año, podemos decir que la temporada 2021 se ha salvado. El crecimiento del número de matriculaciones de embarcaciones que en estos momentos ronda el 13% (comparado con el mismo periodo de 2019), sumado al movimiento en el mercado de segunda mano, nos hace ser optimistas de cara al horizonte 2022.

La vuelta de los salones náuticos nacionales y europeos en formato presencial ha tenido una excelente acogida por parte del sector y de los visitantes, los salones serán la clave para seguir promocionando Cataluña como destino náutico de calidad.


La temporada náutica 2021 toca su fin con un balance muy positivo, tanto en cuanto a las buenas cifras de negocio como en cuanto a su posición como actividad turística con una creciente demanda.

La navegación de recreo ya forma parte de las actividades de ocio más demandadas este verano en nuestras costas. Los datos de matriculaciones de embarcaciones de recreo, en el acumulado de este año, reflejan esta tendencia ascendente de la náutica, con un crecimiento de las matriculaciones de embarcaciones de recreo del 13% con respecto a la temporada 2019.

Han sido muchos los turistas nacionales que en estos dos años han descubierto en la náutica una forma segura de disfrutar de sus vacaciones, en un momento en el que la distancia social, la naturaleza y pasar tiempo al aire libre con las personas con las que hemos convivido en pandemia, han sido las condiciones más valoradas a la hora de elegir un plan veraniego.

Este impulso social de la náutica ha dejado también un lleno total en muchas instalaciones náutico-deportivas a lo largo de nuestras costas, situándonos ante una nueva y esperanzadora realidad que nos impulsa a trabajar para que estos nuevos navegantes, que han elegido la náutica para disfrutar de su tiempo libre, sigan deseando hacerse a la mar.

ANEN, adelantándose a este favorable horizonte, viene reforzando desde hace tres años su labor para impulsar el turismo náutico. De la mano de la Administración, como interlocutores de la Secretaría de Estado de Turismo y de Turespaña, hemos conseguido afianzar el protagonismo de la náutica en las campañas institucionales de promoción de turismo “marca España”. Labor que ya ha dado sus frutos, los dos últimos veranos, con la incorporación de las actividades náuticas a la oferta de ocio accesible para recuperar el turismo náutico nacional e internacional.

Desde la patronal estamos trasladando también a las empresas y a todas las entidades que conforman el sector náuitico, la necesidad ineludible de orientar sus estrategias en base a tres ejes que son los que marcan el futuro de la náutica: la digitalización, la innovación y la sostenibilidad.


Desde hace unos años la náutica de recreo está experimentando un gran crecimiento a nivel mundial, y si nos centramos en el estado español, en las cifras de la evolución de las matriculaciones de nuevas embarcaciones, el sector náutico, en general, está pasando con buena nota los efectos de la pandemia. Durante este año y hasta el mes de septiembre, lo que implica ya la totalidad de la temporada, las matriculaciones de embarcaciones nuevas han crecido en un 31,5% y en casi 1500 embarcaciones matriculadas más respecto al mismo periodo del año anterior y si lo comparamos con el mismo periodo del 2019, que fue el mejor de los años precedentes, el incremento ha sido de un 14,3%, y si además consideramos la carencia de disponibilidad de motores y embarcaciones de los últimos meses, el crecimiento habría estado entre un 20 y un 25%.

Si analizamos en detalle, apreciamos que las matriculaciones en lista 6a (Chárter náutico, Clubes de Navegación y Academias Náuticas) hasta septiembre han crecido de un 76,3% representando ya un 29,7% sobre el total de embarcaciones matriculadas, o lo que es lo mismo, prácticamente una de cada tres embarcaciones matriculadas.

Esta tendencia se está disparando en los últimos años, y en mi opinión en pocos años el porcentaje de la flota en lista 6a está aumentando rápidamente y en pocos años se acercará también a ratios próximos a 1 de cada 3 o de cada 4 embarcaciones.

Si analizamos las esloras matriculadas, vemos que las embarcaciones hasta 15 m. de eslora representan el 99% de las matriculaciones, hasta 12 m. el 96%, mientras que si bajamos la eslora hasta 8 m. representan el 87%, o lo que es lo mismo, las embarcaciones más “asequibles” tanto por su coste de adquisición como por los requisitos para su manejo (exentas, antiguo “titulen”, licencia de navegación y PNB, de las que si continuamos desglosando, vemos que hasta 5 m. (incluyendo aquí las motos acuáticas) representan el 51%, de 5 a 6 m. el 19% y de 6 a 8 m. el 18%.

Nuestro mundo está evolucionando muy rápidamente y las nuevas tecnologías nos afectan en todos y cada uno de los aspectos de nuestras vidas y en la náutica también nos estamos adaptando sobre todo en los sistemas de navegación y en los sistemas de maniobras y control, que en muy poco tiempo estarán disponibles a todas las embarcaciones. Pero, ¿hacia dónde van las motorizaciones? Los motores fueraborda de 4T están ganando la partida a los motores intrafueraborda y a los interiores pero los motores eléctricos y/o híbridos todavía llevan un retraso considerable respecto al automóvil, principalmente por las limitaciones actuales de las baterías en el medio marino, aunque llegarán también en pocos años.

Pero ¿qué esperamos para el futuro a corto plazo? De entrada, una mejora general en todos los sentidos, tanto en el sanitario como en el económico, motivo por el que el futuro de la náutica a corto plazo será muy bueno, puesto que hemos entrado en una nueva etapa donde la náutica de recreo se ha empezado, por fin, a popularizar.