30 de junio de 2022 | Actualizado 12:09
Pirelli

La travesía de Pirelli: del Risorgimento a la industria 4.0

La firma italiana cumple 150 años marcados por la innovación, desde el cableado telegráfico hasta los neumáticos de competición y alta gama

Aquello fue una travesía. El príncipe italiano Scipione Borghese sorprendió al mundo cuando en 1907, a bordo de un Itala y calzando neumáticos Pirelli, logró completar los 15.000 tortuosos kilómetros de la carrera Pekín-París. Apenas hacía dos décadas de la construcción del primer automóvil de gasolina y era una de las primeras carreras automovilísticas de la historia, pero este invento a cuatro ruedas ya causaba fascinación alrededor del globo por su velocidad y autonomía.

El periódico parisino Le Matin quiso averiguar si, más allá de tan revolucionarias prestaciones, el automóvil estaba destinado a convertirse en el medio de transporte hegemónico, incluso en condiciones extremas. Para ello, organizó la carrera más exigente hasta la fecha: marcando el destino en París, escogió como salida la ciudad más alejada posible, Pekín. De los 40 participantes que se presentaron, tan solo cinco lograron llegar a la meta, tras cruzar peligrosos caminos, desiertos, montañas y riachuelos, y enfrentarse a temperaturas extremas durante semanas. Uno de estos intrépidos concursantes sorprendió al mundo, Scipione Borghese, que demostró ser el piloto mejor preparado al llegar una semana antes que el segundo clasificado. Esta hazaña lo catapultó a la fama internacional, pero no solo a él, también a sus resistentes neumáticos Pirelli.

El príncipe Scipione Borghese y su copiloto, el periodista Luigi Barzini, en su llegada a Berlín tras recorrer el continente asiático / PIRELLI

En 2022, parece imposible desvincular a la marca Pirelli de las carreras y los coches de alta gama: es el séptimo mayor fabricante de neumáticos, el proveedor exclusivo para la Fórmula 1, coproveedor (junto a Michelin) del Campeonato Mundial de Rally, y está presente en más de 350 competiciones de motor. Pero sus orígenes fueron muy distintos: hace 150 años, en la recién unificada Italia, un joven Giovanni Battista Pirelli fundó en Milán la sociedad G.B. Pirelli & Co, destinada a la fabricación de productos mediante un material que no había sido explotado en el país: el caucho vulcanizado. En tiempos del Risorgimento y en los albores de la Segunda Revolución Industrial, Pirelli emprendió su negocio tras terminar su ingeniería y realizar un viaje de estudios por Europa, donde quedó deslumbrado por la poderosa industria alemana. Allí descubrió que, más allá del boyante sector textil al que se dedicaba su padre, el futuro se encontraba en los derivados de la industria química.

Giovanni Battista Pirelli emprendió su negocio tras terminar ingeniería y realizar un viaje por Europa

A sus 24 años, Giovanni Pirelli convenció en 1872 a un grupo de banqueros milaneses para que le financiaran la empresa, que inició el mismo año con una inversión inicial de 215.000 liras. El éxito de sus productos derivados del caucho, cuya plasticidad, resistencia, impermeabilidad e aislamiento conferían utilidades inacabables, les reportó inmediatos beneficios. Pero la ambición del joven Giovanni, consciente del potencial de su producto, lo llevó a liquidarla al año siguiente para evitar la intromisión de los inversionistas. Con las ganancias fundó su propia empresa, Pirelli & Co, que despegó enseguida fabricando tuberías, cintas de goma, suelas de zapato y otros productos. En tan solo tres años, la mitad de la producción de objetos de goma del país salía de las fábricas de Pirelli.

CABLES Y NEUMÁTICOS: LAS PIEDRAS ANGULARES DE PIRELLI
En 1879, el emprendedor dio un paso que marcaría el devenir de la compañía: comenzó a fabricar cables telegráficos y eléctricos usando el caucho como aislante. De la mano de la empresa de Thomas Edison, su sección de cableado lograría iluminar pocos años después el Teatro alla Scala de Milán con 2.450 bombillas eléctricas. Una hazaña que quedó atrás en 1886, cuando recibió un importante encargo del Gobierno italiano, que le adjudicó la fabricación de cables telegráficos submarinos que conectaran las islas con la Italia peninsular. También España gozó de su cableado. De hecho, fue el primer país extranjero donde tendió un cable telegráfico, entre Jávea e Ibiza, y donde abrió su primera planta internacional, en Vilanova i la Geltrú. Pirelli recibiría en esos años similares adjudicaciones por toda Europa, como la provisión de luz eléctrica de Berlín, y se especializaría en cables de alta tensión, que le valdrían la fama mundial al tenderlos por primera vez a través del río Nilo.

Pirelli abrió en la localidad catalana de Vilanova i la Geltrú la primera planta internacional de su historia

La inventiva de Giovanni Pirelli, que coincidió en el tiempo con Henry Ford, lo llevó a anticipar la proyección que tendría el automóvil. En 1890, expandió su planta principal, donde comenzó a fabricar neumáticos para bicicletas, como los Stella y Milano. Estas primeras patentes marcarían el terreno de las gomas para motocicletas y automóviles, cuya producción comenzó en 1901, siete años antes del lanzamiento del Ford T y de su revolucionaria cadena de montaje. Los neumáticos Pirelli destacaron desde un primer momento por su resistencia a los pinchazos, desgarros y derrapes, así como por sus continuas mejoras.

Sin embargo, la innovación no fue suficiente para lograr éxito en las ventas: Pirelli necesitaba mostrarlos al mundo. En una estrategia de promoción que ha llegado hasta nuestros días, la joven empresa comenzó a proveer sus productos a bicis, motos y coches de carreras deportivas. Con este calzado, el Itala de Scipione Borghese se hizo con su abrumadora victoria en el rally Pekín-París (1907), que catapultó la imagen y las ventas de Pirelli hasta la cima en el sector. Un logro que se afianzó con la primera edición del Giro d’Italia (1909), en que 30 de los 50 participantes usaron sus neumáticos, o en la victoria de Georges Boillot en el quinto Gran Premio de Francia (1913).

La mayor parte de los ciclistas del primer Giro d’Italia de la historia en 1909 compitió con neumáticos Pirelli

Durante la primera guerra mundial, la producción de Pirelli se enfocó a satisfacer las peticiones del ejército, principalmente neumáticos para avionetas. Ni siquiera en esos sangrientos años frenó su expansión, y en 1917 abrió su primera filial internacional en Platense (Buenos Aires). Tras finalizar la contienda, comenzó en España su fabricación de neumáticos para automóvil, abriendo una fábrica en Manresa, que se mantendría abierta hasta 2009. En 1925, logró otro de sus grandes hitos: instaló un cable transatlántico de 5.150 kilómetros entre Italia y Estados Unidos. Dos años más tarde lanzó al mercado el neumático Stella Bianca, el primero con bandas trapezoidales y capaz de evitar desgarros a muy altas velocidades, que se convertiría en el más popular hasta la década de 1950. Esta serie de éxitos se vieron opacados con la muerte del fundador, en 1932, que dio el relevo de la compañía a sus hijos Piero y Alberto.

ANTE LA CONCENTRACIÓN, INNOVACIÓN
Si bien la Segunda Guerra Mundial dio un frenazo a la producción, en los años posteriores el negocio de Pirelli se reactivó de la mano del conocido como Milagro económico italiano. En los años de prosperidad, se popularizaron los coches y a la firma italiana le salieron importantes competidores en el sector del neumático. Michelin había invertido en un potente centro de investigación, así que Pirelli debía hacer lo propio para no quedarse atrás. Los nuevos directores ejecutivos decidieron establecer el Instituto para el estudio del caucho sintético, un nuevo material, mucho más elástico, que serviría como sustituto del caucho natural y que supondría una nueva revolución en la compañía.

Los años de reconstrucción en Italia se solaparon con una creciente concentración del sector, mientras Pirelli seguía en solitario y diversificando su producción en una amplia cartera. En 1950, el ministerio de Correos de Italia le encargó el suministro de cables para la nueva red telefónica y para la televisión. Ese mismo año, se disputó la primera carrera de la historia de la Fórmula 1, en que Pirelli fue coproveedor con las marcas Englebert y Firestone. A pesar de la presencia en competiciones deportivas y de sus continuos lanzamientos de neumáticos, como el Cinturato en 1953, progresivamente fue perdiendo cuota de mercado. La capacidad de producción de la firma italiana era inferior a su adversario directo, Michelin, pues siguió muy enfocada a la fabricación de cables.

Tras la muerte del presidente Piero Pirelli en 1956, su hermano Alberto pasó a ocupar el cargo, pero dimitió una década después para dar paso a su hijo Leopoldo. El nuevo presidente llegó con una idea clara: recuperar el liderazgo en el sector. Su estrategia para luchar contra la concentración de su competencia fue buscar aliados. Firmó en 1971 un acuerdo con Dunlop para integrar sus actividades industriales y competir en los mercados cada vez más globalizados. Una alianza que se vio afectada por los años de debilidad económica de la crisis del petróleo de 1973, que afectó sobremanera a la industria de la automoción. La unión con Dunlop se disolvió diez años más tarde, pero Leopoldo siguió buscando nuevos acuerdos, y estuvo a punto de fusionarse con Continental.

El fabricante buscó establecer alianzas en la década de 1970, pero se refugió en la innovación para competir

Finalmente, Pirelli se volvió a centrar en la innovación como el camino para recuperar cuota de mercado. Lanzó al mercado el neumático P7 de carreras, siguiendo un movimiento similar de Michelin, y se convirtió en su primer neumático de perfil bajo y de muy altas prestaciones. Después de 25 años de ausencia, en 1981 volvió a la Fórmula 1 durante una década, equipando a cuatro escuderías con dichos neumáticos. Gracias a estos movimientos, y al lanzamiento de los P Zero, una gama todavía vigente que triunfó en las competiciones de motor, los productos Pirelli recuperaron la fama de principios de siglo y sus ventas crecieron en Europa como nunca antes. En los 1990, la marca Pirelli era mundialmente conocida por sus neumáticos y su presidente Leopoldo, consciente de que debía explotar ese mercado, realizó dos importantes adquisiciones, el fabricante alemán Metzeler y la americana Amstrong Tire Company. A ello le siguió una reorganización de la empresa, con la venta de segmentos ya no estratégicos que habían perdurado desde sus orígenes.

NUEVO SIGLO, GRANDES TRANSFORMACIONES
En 1999, Leopoldo Pirelli inició la sucesión de la empresa, que dejó a cargo del marido de su hija, Marco Tronchetti Provera, quien logró consolidar la etapa de recuperación internacional basada en nuevas tecnologías y productos, y una apertura hacia los mercados emergentes de Extremo Oriente y África. Implementó y patentó el Sistema Modular Integrado Robotizado (MIRS), un proceso completamente automatizado de producción. También con el cambio de siglo entró en funcionamiento la futurista sala de compuestos automatizada CCM (Continous Compound Mixing) y se establecieron los Laboratorios Pirelli en Milán para el desarrollo de nuevas tecnologías.

La marca italiana es hoy día el único proveedor de neumáticos para todas las escuderías de F1

A la par que avanzaba en estos desarrollos, la firma implementó cambios de calado. En 2005, vendió sus activos de Cables, Sistemas de Energía y Telecomunicaciones al fondo Goldman Sachs, poniendo fin a un negocio que había acompañado a la firma desde sus inicios. Además, tras 19 años apartada de la Fórmula 1, Pirelli aceptó en 2011 una oferta para convertirse en su proveedor exclusivo para todas las escuderías. Completó así su conversión en una empresa exclusivamente enfocada en el sector de los neumáticos de alta gama y de competición, y así ha seguido hasta la actualidad, con presencia en más de 350 competiciones de motor.

El interés de Pirelli por China ha crecido en las últimas décadas, como también lo ha hecho el de China por Pirelli

En los últimos veinte años, el fabricante de neumáticos ha apostado con fuerza por el emergente mercado asiático, que se ha demostrado provechoso por su creciente clase media. En 2005, abrió su primera planta de producción de neumáticos en la provincia de Shandong, China, y su presencia en el país ha ido aumentando con los años, con fábricas en Jiaozuo y Shenzhou. El interés de Pirelli por China creció, como también lo hizo el de China por Pirelli. En 2015, la empresa estatal ChemChina realizó una oferta de 7.100 millones de euros a sus accionistas, que aceptaron, con lo que se convirtió en accionista mayoritario. Pero a pesar del cambio de propiedad, que aupó a la presidencia al máximo responsable de ChemChina, Ren Jianxin, Pirelli mantendrá su organigrama, con Marco Tronchetti como director ejecutivo, al menos hasta el año 2023.

En la actualidad, esta histórica compañía factura unos 5.000 millones de euros anuales, cuenta con 18 plantas situadas en 12 países distintos y opera comercialmente en más de 160. En sus 150 años de historia, la firma italiana ha registrado 6.700 patentes y hoy su departamento de I+D cuenta con más de 2.000 trabajadores. En esta línea, Pirelli está desarrollando mediante su marca Elect tecnologías relacionadas con el vehículo eléctrico, que se podrían aprovechar en un futuro de la energía que genera el movimiento de los neumáticos. También ha hecho progresos en un aspecto fundamental de la industria 4.0: está desarrollando neumáticos con sensores, los Cyber Tyre, capaces de proporcionar al conductor información a tiempo real sobre el estado de la carretera, algo que podría ser crucial para la implementación de los coches autónomos.