29 de septiembre de 2022 | Actualizado 19:45

El transporte y los proveedores de energía buscan una descarbonización progresiva

La inflación y la crisis de microchips favorecen una transición energética más pausada de lo inicialmente previsto
E.M.

Los plazos para incrementar la sostenibilidad del transporte se acortan, pero el sector aborda su descarbonización con incertidumbre sobre cuál será la tecnología futura que le lleve a conseguir este objetivo. Así se ha puesto de manifiesto en el 21 Foro Nacional del Transporte por Carretera organizado por Aecoc. El responsable de desarrollo de hidrógeno verde para movilidad en Iberdrola, Roque Bernadó, ha recordado que si “queremos los fondos europeos, hay un reglamento con retos que cumplir para que ser cero emisiones sea posible”. Por su parte, el director general en Disfrimur, Juan Jesús Sánchez, y el director de Supply Chain de Pascual, Pedro Marín, han coincidido en que están dispuestos a probar energías, pero de forma paulatina para “testear cuál les funciona mejor”. 

Aunque se mantiene la voluntad por introducir vehículos de energías alternativas a los tradicionales, las empresas de transporte seguirán renovando la flota diésel para reducir la edad media del parque de vehículos y, poco a poco, ir incorporando el gas, biodiesel, hidrógeno, y eléctrico para ver cuándo, cómo y dónde se usan. “No podemos forzar la máquina en Europa diciendo que tenemos que ser más verde cuando el resto del mundo va más tranquilo”, explica Juan José Sánchez (Disfrimur).

No podemos forzar la máquina en Europa para ser más verde cuando el resto del mundo va más tranquilo”
Juan Jesús Sánchez Director general en Disfrimur

El objetivo es que un camión se cargue en el tiempo del descanso del conductor, aunque el problema es que “no hay puntos de recarga, porque no hay vehículos eléctricos suficientes y viceversa”, apostilla el director de autobuses, motores y sostenibilidad de Scania Ibérica, Alberto Lineras. En este sentido, Roque Bernadó (Iberdrola) añade que sería necesario simplificar la burocracia, porque hoy día “hay que pasar por tres administraciones para instalar un punto de recarga”. A esto, se suma que la actual crisis de suministros está produciendo un desabastecimiento de microchips, ralentizando las entregas de vehículos. 

LA DEMANDA PROGRESIVA DE LAS ENERGÍAS ALTERNATIVAS
Existe un cierto consenso en que la electrificación será el último paso. La idea es primero continuar con el gas natural y pasar por el hidrógeno verde y biometano, aunque “las tecnologías convivirán”, vaticinan desde Iberdrola. Los proveedores de energía ya están creando corredores en diferentes puntos como el corredor Madrid-Barcelona y el corredor de Levante. Además, están invirtiendo en nuevas hidrogeneras y están trabajando en crear un etiquetado que demuestre que el hidrógeno es verde.

“Hay que pasar por tres administraciones para instalar un punto de recarga”
Roque Bernadó Responsable de desarrollo hidrógeno verde para movilidad en Iberdrola

Por otra parte, el biometano, que se genera a partir de los residuos, también está trabajando para presentar sus credenciales como alternativa sostenible en el transporte. Se trabaja en que la molécula tenga una trazabilidad para cerciorarse de su origen, por lo que “cada mes se adjunta un certificado que muestra que se han producido esas moléculas en esa planta y para este suministro”, explica el delegado de movilidad Centro Sur en Naturgy, Óscar Arrazola. Sin embargo, el principal problema es que en España solo hay cinco plantas y en Europa 700, por lo que “tenemos más demanda que oferta”, aunque “el precio del metano es mas competitivo y se están impulsando ahora proyectos debido a la inflación, proyectos nacionales que darían seguridad y estabilidad en el precio”, apostilla el delegado de movilidad de Naturgy.