Los puertos mediterráneos todavía no otorgan importancia estratégica a las renovables

Los recintos portuarios suelen señalarse como infraestructuras claves en la transición energética y sus oportunidades en el mercado de las renovables es una cuestión que está sobre la mesa. Sin embargo, la importancia estratégica de este ámbito todavía no estaría entre las prioridades más altas de una mayoría de dársenas mediterráneas, según un estudio ligado a la gobernanza portuaria en el Mediterráneo elaborado por los think tank CETMO y CENIT bajo el auspicio de la asociación MedPorts y a la Unión por el Mediterráneo, y que se ha presentado esta semana en el puerto de Barcelona. Entre sus principales conclusiones se señala que, a día de hoy, sólo el 30% de la treintena de instalaciones analizadas (todas ellas miembros de MedPorts) consideran “las funciones relacionadas con la producción energética” y su almacenamiento como estratégicas, un porcentaje que alcanza el 50% si se considera el suministro de energía. Los datos contrastan con papeles más “tradicionales” de los recintos, como el de participar en las cadenas de suministro, una prioridad estratégica para el 90% de los que han sido analizados.
“Los puertos están muy bien situados para ser hubs energéticos”
Sergi Sauri Director de CENIT
Radas mediterráneas como Algeciras, Barcelona o Valencia han expresado en más de una ocasión su voluntad de marcar perfil en el vector de la energía renovable y ostentan planes en esa dirección, y otros recintos españoles con menos volumen de tráfico, caso de Cartagena, pueden contarse en este apartado. Sin embargo, se trata de un ámbito que todavía “juega un papel menor” y en el que queda “margen por recorrer” para toda la región marítima, indica el informe en sus conclusiones. En cuanto a la sostenibilidad medioambiental como función, muy vinculada al desempeño energético de los recintos, sólo el 20% de los puertos que han dado datos la cuentan entre sus funciones estratégicas.
Es una situación que podría cambiar en los próximos años, dado que “los puertos están muy bien situados para ser hubs energéticos” y hay varios países, precisamente en el Mediterráneo y especialmente en su costa sur, “que se plantean como productores energéticos y de energías renovables como el hidrógeno”, ha recordado el director de CENIT, Sergi Sauri. En su presentación de los datos, Sauri también ha recordado que en ello juegan un papel importante la adopción de nuevos combustibles por parte del ‘shipping’, una dinámica en la que la Unión Europea está insistiendo a nivel regulatorio y que también va haciendo su recorrido en la Organización Marítima Internacional (OMI).
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En este sentido, el informe contempla “un incremento potencial de la demanda de energía renovable” por parte de la industria en el medio plazo, algo que podría tener sus efectos en las actividades que los recintos dedican a este aspecto. Según sus mismos datos, existe un 72% de los recintos que “contribuyen como co-inversores o inversores en proyectos energéticos”. Otro 67% lo hacen como “proveedores de los terrenos” para dichos proyectos y el 56% les “proveen soporte logístico”. Ninguna rada se habría implicado directamente en la operativa de estos proyectos, según el estudio.
Con todo, los datos no ofrecen conclusiones contundentes en cuanto a patrones en la gobernanza o las características de los puertos analizados para anticipar su inclinación hacia el mercado energético. A nivel de volumen de tráficos, por ejemplo, se señala que los recintos mayores tienden a involucrarse más en este tipo de funciones (se estabilizan en el 60% de los roles que el estudio contempla en relación al vector energético), pero también existen radas de menor tamaño que presentan una clara identificación con ello, y otros puertos grandes que no. Sea como sea, el informe apunta a que “un mayor tráfico genera más emisiones, ruido, deterioro del aire y de la calidad del agua”, por lo que “los puertos deben actuar con medidas más estrictas para cumplir con la regulación”, especialmente aquellos que están bajo el paraguas de la Unión Europea.
El puerto de Alejandría (Egipto) destaca en su función energética pese a no estar bajo las leyes europeas
Pero la diferencia regional tampoco es totalmente concluyente: el informe provee un índice de involucración en “funciones emergentes” por parte de los puertos, todas ellas ligadas al vector energético o sostenible. En este sentido, emerge el liderazgo de recintos como Marsella-Fos (Francia), con 95 puntos, o los puertos de Roma (Italia), con 92 puntos. Entre los puertos españoles, destacan los mentados Cartagena (81 puntos), Algeciras (73 puntos) o Barcelona (69 puntos). Pero también en lo alto de la tabla está el puerto egipcio de Alejandría, con 85 puntos pese a no estar sujeto a la exigente regulación europea. También hay puertos españoles en la parte baja del análisis, como Castellón (57 puntos) o Málaga (37 puntos); y europeos, como Rijeka (Croacia), con 41 puntos, el puerto griego de Igoumenitsa, con 42 puntos, o Malta Freeport, con tan sólo 20 puntos. En este último rango, eso sí, se sitúan recintos extracomunitarios, caso de Nouakchott (Mauritania), con 29 puntos, o los puertos tunecinos, con 34 puntos. En este punto, el análisis no ha incorporado puertos marroquíes como Tanger-Med por falta de datos.

“Los puertos están muy bien situados para ser hubs energéticos”


