La Autoridad Portuaria de Bilbao acelera su transformación tras dejar atrás el bache de Petronor

El puerto de Bilbao ha dejado atrás el ejercicio condicionado por la parada técnica de la refinería de Petronor y encara una nueva fase en la que combina el regreso del crecimiento con un programa de inversiones orientado a reforzar su competitividad, acelerar la descarbonización y ampliar su capacidad logística. La electrificación de los muelles, el desarrollo del Espigón Central y el fortalecimiento de sus conexiones internacionales centran la hoja de ruta de la institución para los próximos años. Los datos del primer semestre respaldan ese cambio de escenario. Entre enero y junio, sus terminales han movido 17,3 millones de toneladas, el 12,3% más que en el mismo periodo del año anterior, lo que supone el mayor crecimiento interanual registrado en un arranque de año desde 2004.
El tráfico de la primera mitad del año crece al mayor ritmo interanual desde el primer semestre de 2004
El incremento llega después de un inicio de ejercicio complicado por los temporales que afectaron a la fachada atlántica durante enero y parte de febrero, una situación que el puerto consiguió revertir “con los mayores movimientos de mercancías registrados entre febrero y junio en los últimos 18 años”. La recuperación de la actividad de Petronor explica buena parte del crecimiento experimentado durante el semestre. Los graneles líquidos han ascendido el 24% y ya representan cerca del 65% del movimiento total del puerto. Dentro de este segmento, destaca el crudo de petróleo, cuyas importaciones se han disparado el 52%, hasta superar los 5,2 millones de toneladas, consolidándose como la principal mercancía de la dársena vasca. También el gas natural mantiene una evolución positiva, con un incremento del 11%, mientras que los productos químicos avanzan el 12%.
La mercancía contenerizada, uno de los tráficos estratégicos para la Autoridad Portuaria de Bilbao, también recupera la senda del crecimiento tras el retroceso registrado en 2025. Entre enero y junio, ha mejorado el 2,7%, mientras que la mercancía general convencional ha descendido el 4% y los graneles sólidos han retrocedido el 11,5%. En un contexto todavía marcado por la incertidumbre geopolítica y las tensiones comerciales, el puerto de Bilbao no aprecia por el momento un impacto relevante sobre sus volúmenes de actividad.
Las importaciones han crecido cerca del 14% y las exportaciones el 9% en la primera mitad del año, mientras el reparto entre los mercados europeos y transoceánicos continúa equilibrándose. Actualmente, el short sea shipping representa el 51% del tráfico y el deep sea o flujos transoceánicos, el 49%. Este comportamiento evidencia una mayor diversificación de los mercados internacionales del puerto y un equilibrio creciente entre los tráficos europeos y los de larga distancia, sostiene la entidad portuaria presidida por Iván Jiménez.

Estados Unidos y Rusia se consolidan como los principales mercados de origen, mientras España continúa liderando los destinos de las exportaciones. Las nuevas conexiones directas con Canadá y la costa oeste de Sudamérica, puestas en marcha a finales de 2025 y principios de este año por parte de MSC, comienzan además a ganar peso dentro de la estrategia internacional del recinto. Bilbao continúa reforzando asimismo su especialización en operaciones industriales de gran complejidad. Durante el primer semestre ha mantenido el dinamismo de las cargas vinculadas a la eólica marina, con la exportación de monopiles y torres offshore fabricadas por Haizea Wind en las instalaciones portuarias. Entre ellas, destaca un monopile de 97,3 metros de longitud y 1.860 toneladas, uno de los mayores construidos hasta la fecha.
El puerto también ha acogido distintas operaciones relacionadas con la futura planta de combustibles sintéticos alimentada con hidrógeno verde que Petronor desarrolla en sus instalaciones, gestionando el movimiento de grandes estructuras industriales de hasta 535 toneladas. El crecimiento también se ha trasladado al segmento de pasajeros. Entre enero y junio, han pasado por el puerto 135.117 viajeros, el 12,6% más que un año antes, impulsados por una temporada de cruceros que vuelve a apuntar a cifras récord, con un incremento del 37,6% en el número de cruceristas. En contraste, el tráfico de ferris ha descendido el 8,2%.
La inversión prevista para este ejercicio asciende a 87,1 millones de euros
La recuperación de la actividad viene acompañada de una situación económica que permitirá mantener el esfuerzo inversor. Durante el primer semestre, la autoridad portuaria ha alcanzado una cifra de negocio de 39,8 millones de euros, el 6,4% superior a la del mismo periodo del año anterior. La entidad cuenta con una tesorería de 85 millones de euros y una deuda bancaria de 69 millones. En este sentido, la institución portuaria dispone de un préstamo verde del Banco Europeo de Inversiones (BEI) de hasta 80 millones de euros y de 34 millones en subvenciones europeas para impulsar proyectos de electrificación, descarbonización, innovación e infraestructuras energéticas, una posición que le permitirá continuar desarrollando inversiones estratégicas manteniendo su autonomía financiera.
La inversión prevista para este ejercicio asciende a 87,1 millones de euros, de los que prácticamente la mitad ya se habían ejecutado a cierre de junio. El Plan de Empresa contempla, además, inversiones por valor de 308,8 millones entre 2026 y 2030 destinadas principalmente a la transición energética, la mejora de infraestructuras, la intermodalidad, la digitalización y la integración puerto-ciudad. Uno de los pilares de esta estrategia continúa siendo el Plan de Transición Energética. La autoridad portuaria ha completado la primera fase del proyecto BilbOPS para la electrificación de los muelles, que permitirá a los buques conectarse a la red eléctrica durante su estancia en puerto y apagar sus motores auxiliares, reduciendo de forma significativa tanto las emisiones de CO2 como el ruido.
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En paralelo, avanzan las obras de la segunda fase del Espigón Central, una actuación cercana a los 55 millones de euros que añadirá más de un kilómetro de nueva línea de atraque y cerca de 310.000 metros cuadrados de superficie portuaria adicional. Con este proyecto, el puerto busca aumentar su capacidad operativa y seguir captando nuevos tráficos internacionales en los próximos años.
Tras finalizar la actuación en el muelle A5, el proyecto afronta ahora una segunda fase que extenderá el sistema a los principales muelles de contenedores, ferris, ro-ro y cruceros. La inversión prevista asciende a 50,1 millones de euros y permitirá convertir a Bilbao en el primer puerto del eje atlántico con todos sus muelles electrificados antes de los plazos fijados por la Unión Europea para 2030. En conjunto, el Plan de Transición Energética superará los 119 millones de euros de inversión. Además, la autoridad portuaria destaca que en los últimos cinco años ha reducido el 72% las emisiones de CO2 asociadas a su propia actividad y que la calidad del aire se ha mantenido dentro de los límites legales en todas las estaciones de medición entre 2020 y 2025.




