22 de octubre de 2021 | Actualizado 17:03
Manuel Medina

La escasez de conductores de vehículos pesados

Este es un tema curioso. Lo hablan tanto los que son como también a aquellos que creen ser algo en transporte por carretera, también lo tratan los medios del sector logístico y algunos generalistas, y no solo en España, también en muchos otros países de la Unión Europea.

Digo que es curioso porque, cuando a cualquiera de ellos le he pedido cuantificara la situación con datos, nadie tenía. Cuando investigué un poco (no demasiado) y tuve capacidad de aportar alguno, muchos personajes, en España y en Europa, en asociaciones profesionales y en importantes multinacionales, me solicitaron insistentemente les facilitara la muy simple información que había obtenido.

Esa información, que corresponde a mayo 2019, en forma gráfica y un poco resumida era la siguiente:

En ella, se muestra el número de permisos de conducción de las clases C y C+E vigentes en España, a cierre de cada uno de los años que se indican, y la franja de edad que se situaban sus titulares. No olvidemos la necesidad del CAP (Certificado de Aptitud Profesional) y de la necesaria formación que los profesionales reciben de sus empresas antes de ser plenamente operativos, por lo que el número de conductores reales debe situarse en cifras inferiores.

En dicho gráfico, se puede visualizar que cada vez hay menos entrantes, así como que la entrada se produce más tardíamente, de la misma manera que hay más salidas, y que estas se producen a una edad más temprana. No voy a analizar más estos datos, les reto a todos ustedes no solo a sacar sus propios datos actualizados y sus propias conclusiones, sino a empezar a trabajar en la solución de este problema, si realmente creen que lo es.

Ser conductor de un vehículo pesado no es solo tener carnet, sino que exige mucha más formación

Como sí que creo que se trata de un problema, en su momento, y como miembro que era de la comisión de Logística de la CEOE intenté hacer algunas cosas. El resultado es obvio: fue un fracaso.

En la primera de las dos reuniones donde se trató este tema (aún no disponía de los datos mostrados más arriba), se le planteó al que entonces era director general de Tráfico, respondiendo este que el problema se solucionaría parcialmente con la reducción a 18 años de edad para acceder a los carnets que autorizan a conducir camiones, entonces a los 20 años. Posteriormente, cuando accedí a la información de la propia DGT y vi que la edad de entrada se aproximaba más a los 25 años que a los 20 tuve una duda, no sé si razonable, sobre si el director de Tráfico estaba interesado realmente por este tema.

Un tiempo después, en una segunda reunión, con casi todos haciendo hincapié en la gravedad del problema, pedí a los asistentes, algunos de ellos representantes de grandes patronales de transporte por carretera, a poner datos encima de la mesa. Solo yo pude aportar el gráfico de más arriba, pero hay que decir que, pese a todo, este tema no mereció ni siquiera constar en el acta. La nota positiva, pero preocupante, la ofreció el representante de una pequeña asociación de transportistas: habían ofrecido financiar el carnet a cambio de un compromiso de años de trabajo en una empresa de la asociación. Su éxito fue tal que tuvieron cero peticiones.

A otro nivel, tuve también la oportunidad de estar presente en una discusión, promovida por la patronal europea de transporte de automóviles, con parlamentarios europeos sobre el tema. Solo una palabra: Decepcionante.

Ser conductor de un vehículo pesado no es solo tener carnet de conducir (y otras habilitaciones), sino que exige mucha más formación, que actualmente se da desde las propias empresas de transporte, y no solo aspectos relacionados con la estiba y manipulación, carga y descarga, sino también sobre documentación, no solo de los clientes, sino las que solicitan los países por donde se ha de circular.

La formación profesional de transportista dignificaría la profesión y ayudaría a atraer personas a la misma

Tampoco podemos olvidar la conveniencia de que un transportista internacional tenga un cierto dominio de alguna lengua extranjera, así como que hoy la cabina de un camión no tiene nada que ver con aquella de los Pegaso Comet que muchos hemos conocido.  Con todo esto, un conductor puede requerir una formación de un año, o aun más cuando se trata de transportar mercancías peligrosas o productos que requieren conocimientos específicos (cisternas, pulverulentos, líquidos, automóviles,…) hasta estar capacitado para realizar, autónomamente, su trabajo.

Donde he podido hacerlo, he defendido una formación profesional que no solo contemple la formación dentro de un ámbito académico en todas estas necesidades, incluida la obtención del permiso de conducir, dando una titulación profesional reconocida, y con ello una mayor dignificación de una profesión, que hoy no lo esta. Este tipo de formación profesional, y su titulación correspondiente, aportaría no solo dignificación a algo que hoy es, pese a su complejidad y necesidad de dedicación, un oficio no reconocido, sino también importantes ahorros a las empresas en la formación de sus conductores, ya que minimizaría la formación inhouse a aquella específica de la misma, reduciendo también el plazo para que ese profesional alcanzase la plena operatividad.

La reducción del número de conductores de vehículos pesados es un hecho y nos dirigimos al colapso

Creo que esto sería bueno, tanto para la dignificación de la profesión y su reconocimiento, y aunque no lo solucione en su totalidad, estoy convencido que ayudaría a atraer personas a la misma. La reducción del número de conductores de vehículos pesados es un hecho y nos dirigimos al colapso. También hay datos para poder estimar cuándo ocurrirá.

Frente a este hecho podemos decidir que “está bien que sea así” o querer revertir la situación, pero para esto último se necesitan más que palabras. ¿Cuál de estos dos escenarios queremos? Si el escenario que deseamos es el primero, sigamos hablando, no hay problema, pero si deseamos el segundo se necesita sobre todo ser conscientes de que no es un proceso rápido, pues tiene un importante componente vegetativo. ¿Vamos a hacer algo para que no ocurra?  ¿Qué alternativas reales estamos desarrollando? ¿Llegaremos a tiempo o el futuro nos pasará por encima?