2 de diciembre de 2020 | Actualizado 16:10
May López

Verdades incómodas

Estamos en el último trimestre del año, quizás la última esperanza u oportunidad para muchas empresas de poder seguir manteniendo sus negocios. Por ello, quiero compartir en un momento en el que todos somos consumidores, empleados, ciudadanos, verdades incómodas que necesitamos tener presente, y sin adornos, porque no nos podemos permitir el lujo de no entender el mensaje o de mirar para otro lado.

Compartiré distintas verdades. A cada uno nos llamarán la atención unas más que otras, pero mi intención es que cada uno saque sus propias conclusiones al final. Eso sí, quizás por deformación profesional, las identificaré desde tres aspectos en los que se basa la sostenibilidad, la económica, social y ambiental.

Amazon contribuye con apenas el 0,9% de impuestos sobre ingresos por su negocio en el mercado español

En primer lugar, Amazon pagó en España el 0,9% de impuestos sobre ingresos en 2018. La compañía ingresó 490,8 millones de euros, de los cuales aportó al Estado el 0,9% de impuestos a través de cuatro filiales (Amazon Online Spain, Amazon Spain Fulfillment, Amazon Spain Services y Amazon Web Services Spain). Práctica habitual dentro de los gigantes digitales, ya que ese mismo año, los componentes GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon) ingresaron a las arcas del Estado el 3,6% de los 1.032,3 millones de euros que facturaron en España. Sin duda, se trata de una ventaja competitiva frente a cualquier comercio que opere a nivel local, que sí está obligado a pagar impuestos y cumplir con una mayor normativa fiscal.

Baste recordar que son esos impuestos los que permiten tener una sanidad, educación, infraestructuras, ayudas, pensiones… Es decir, los que alimentan a unos Presupuestos Generales del Estado que, al mismo tiempo, garantizan una calidad de vida. También quizás sea interesante recordar que también durante la pandemia, se decide una vez más, retrasar la aplicación de la ‘Tasa google’, que si no del todo, en parte, busca acercar las condiciones fiscales excesivamente ventajosas que tienen estas organizaciones frente al resto. El Gobierno aspiraba a recaudar con esta medida 1.200 millones de euros más en 2019, aplicando un gravamen del 3% de los ingresos y solo de tres actividades muy concretas.

El 15% del ecommerce en España está en manos de Amazon, que ha disparado sus resultados con la pandemia

Si los datos del 2018 no nos han hecho pensar, tenemos que tener en cuenta que en 2019, Amazon ingresó 7.567 millones de euros. Sí, sus ingresos pasaron de 490,8 a 7.567 millones y aunque no tenemos los datos actualizados de su aportación al Estado, podemos asumir que mantendrá un porcentaje similar al 2018 y, por supuesto, muy por debajo de la contribución de ese comercio local con el que compite. De hecho, Amazon representa el 15% del total del comercio electrónico, seguido de Aliexpress, que alcanza el 4,2% del comercio electrónico en España.

Pero llegó la pandemia, y aunque no tenemos los datos nacionales, sí las cifras a nivel global. El incremento de la compra online de productos a través de su marketplace, junto con el incremento de sus servicios de “apoyo” a la digitalización de las pequeñas y medianas empresas, a través de sus servicios a terceros, la publicidad y su servicio Amazon Web Services, hizo que a septiembre 2020, Amazon registrase 260.509 millones de dólares (un incremento del 34,9% frente al mismo periodo del año anterior). Esto supuso un incremento de sus beneficios del 69,6%, algo que todavía resulta más escalofriante si pensamos que solo en el tercer trimestre sus ingresos se incrementaron el 196%.

Por otro lado, está en marcha una nueva nueva investigación  por parte de Bruselas, en este caso por presunto uso ilegal de los datos de terceros (es decir, de sus clientes) que usan la plataforma como escaparate. La posible sanción por estas presuntas prácticas contra la competencia podrían ascender a 8.000 millones de euros. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Margrethe Vestager, especificaba recientemente que la investigación preliminar mostraba la utilización ilegal de datos confidenciales de sus clientes a gran escala para competir con los minoristas más pequeños. Esta práctica coincide con las conclusiones de una investigación por parte de un comité del Congreso de los Estados Unidos, en el que también se investigan presuntos abusos de mercado.

El aterrizaje de Amazon en una zona provoca una drástica contracción salarial como constatan diversos estudios

Según un informe de The Economist que analiza el impacto al sueldo medio de trabajadores de la industria cuando se establece un centro de distribución de Amazon, en distintas zonas de Estados Unidos, llegaron a la conclusión de que su desembarco provoca la caída de los salarios. Por ejemplo, en Lexington y en solo cinco años, los ingresos anuales de un trabajador de almacén bajó el 30% y, en Virginia, el 17%. Impacto que ya he comentado en detalle. De hecho, el Gobierno norteamericano confirmaba que los ingresos de los trabajadores están un 10% por debajo frente a los de trabajadores similares en otras zonas. De hecho, del estudio de The Intercept en cinco estados se situaba entre las 20 compañías con más empleados en el programa de asistencia a la alimentación, ya que sus empleados dependían de esta ayuda estatal para poder poner comida sobre la mesa.

Por si fueran pocos los impactos sociales que provoca, tampoco el gigante del comercio electrónico es un amante de los sindicatos. Aunque es un derecho constitucional, en octubre, una filtración revelaba que Amazon a través de un software espiaba a sus empleados para impedir que formasen un sindicato. Esta información movilizó a los principales sindicatos europeos y motivó que miembros del Parlamento Europeo exigieran explicaciones a la compañía.

Podemos seguir apoyando modelos de negocio que conllevan la insostenibilidad o apoyar alternativas

En el ámbito ambiental, podría extenderme en exceso. El impacto del neuromarketing en el consumo, el impacto de las devoluciones, del aumento de la ineficiencia en la entrega, de los hábitos de consumo ineficientes como la superurgencia, del exceso de residuos por el sobreembalaje, de la mala gestión de residuos y el incumplimiento de la ley de envases o de la gestión de RAES, la falta de transparencia en sus informes (financieros y no financieros), la creación de centros de distribución y aeropuertos propios… Tenemos material para una segunda parte de verdades incómodas.

Pero hoy, en pleno último trimestre del año, donde muchos pequeños, medianos, incluso grandes comercios espera tener esa última oportunidad, podemos con nuestra decisión de compra seguir apoyando modelos de negocio que conllevan la insostenibilidad en mayúsculas o apoyar al pequeño y mediano comercio, adquiriendo sus productos de forma directa, aunque sea online. No nos olvidemos que en España, según el Marco Estratégico en Política de Pyme 2030, las pymes suponen el 99,8% de las empresas en España, representan el 62% del Valor Añadido Bruto (VAB) y el 66% del empleo empresarial total. Y termino con la última verdad incómoda, pero no por ello menos importante: “Compra barato y cobrarás barato”.