Valencia prueba IA y robots submarinos para detectar amenazas ocultas bajo el agua

El puerto de Valencia ha validado esta semana un conjunto de tecnologías avanzadas destinadas a reforzar la seguridad marítima y portuaria mediante la detección temprana de amenazas submarinas. Las pruebas, desarrolladas en el marco del proyecto europeo SMAUG (Smart Maritime and Underwater Guardian), han permitido ensayar en condiciones reales sistemas capaces de localizar embarcaciones semisumergibles utilizadas en actividades ilícitas, así como objetos sospechosos adheridos al casco de los buques. “El sistema utiliza inteligencia artificial para procesar datos, gestionar alertas y ofrecer una visión unificada de posibles amenazas, mejorando la capacidad de respuesta de los equipos de seguridad”, explican.
Han ensayado en condiciones reales sistemas que localizan embarcaciones semisumergibles y objetos sospechosos
Según los responsables del proyecto, los resultados obtenidos “confirman el potencial de estas tecnologías para reforzar la vigilancia en uno de los ámbitos más complejos para la seguridad portuaria: el medio subacuático”. SMAUG cuenta con un presupuesto cercano a los seis millones de euros financiados por el programa europeo Horizonte Europa y reúne a un consorcio formado por 20 socios internacionales coordinados por Indra.
Los ejercicios fueron organizados por la Fundación Valenciaport en colaboración con la Autoridad Portuaria de Valencia y contaron con la participación de la Aduana de la Agencia Tributaria. Durante las pruebas se recrearon distintos escenarios de vigilancia marítima y subacuática para comprobar la eficacia de tecnologías que combinan inteligencia artificial, sonares, hidrófonos, robótica submarina y vehículos autónomos de superficie, submarinos y aéreos.
Toda la información generada se integró en una plataforma de control desarrollada para el proyecto
Uno de los ejercicios tuvo lugar frente a la desembocadura del río Turia, donde se simuló la detección de un semisumergible similar a los utilizados por redes de narcotráfico. Para ello se emplearon hidrófonos capaces de identificar firmas acústicas bajo el agua y se cruzó la información obtenida con datos del sistema AIS de seguimiento marítimo. Posteriormente se realizó el seguimiento de una embarcación sospechosa mediante un dron equipado con inteligencia artificial.
El segundo escenario se desarrolló en el interior del recinto portuario, donde se probaron sistemas de hidrofonía para detectar embarcaciones sospechosas en los accesos al puerto. Tras recibir una alerta, los equipos realizaron escaneos sonar sobre el casco de un buque con el objetivo de comprobar la posible presencia de objetos adheridos. Toda la información generada por sensores, drones y vehículos autónomos se integró en una plataforma de mando y control desarrollada específicamente para el proyecto.




