17 de julio de 2024 | Actualizado 6:47

El short sea shipping apoya una moratoria en el sistema de comercio de emisiones europeo

Las asociaciones que lo promueven en Europa y las principales navieras temen que el ETS devuelva algunos de sus flujos a la carretera
E.M.

Entidades y empresas que conforman el ámbito del transporte marítimo de corta distancia (SSS por sus siglas en inglés) también se muestran partidarias de aplicar una moratoria al sistema de comercio de emisiones de carbono de la Unión Europea (ETS), que debe entrar en vigor a partir del próximo 1 de enero. La Asociación Española de Promoción del Short Sea Shipping (SPC Spain) se alinea con puertos, terminalistas e instituciones administrativas de los países comunitarios a la hora de solicitar a Bruselas que posponga la entrada en vigor del sistema, con el objetivo de “repensarlo y plantearlo de otra manera”. Al sector le preocupa especialmente su pérdida de competitividad respecto a la carretera, una modalidad a la que ha podido ofrecerle tramos alternativos por mar en los últimos años, los cuales ahora podrían revertirse por el aumento de precios derivado del nuevo esquema europeo.

“Son flujos de mercancías que ha costado años atraer al short sea y se pueden ir al traste”
Pilar Tejo Directora técnica de la Asociación Española de Promoción del SSS

La directora técnica de la asociación, Pilar Tejo, argumenta que “aunque para el tráfico ‘deep sea’, que no tiene un modo de transporte alternativo, es un problema”, la situación de la corta distancia es de “unos flujos de mercancías que ha costado muchos años atraer al modo marítimo”, los cuales “se pueden ir al traste”. En este sentido, sostiene que “todos sabemos que el cargador lo que quiere es un sistema de transporte competitivo, y eso significa calidad y coste”. Por ello, la entrada en vigor del ETS tal como está planteado podría incurrir en una subida del flete del short sea shipping, “llegando a posiciones no competitivas que hagan que una parte de esos flujos vuelvan a la carretera”, apunta Pilar Tejo.

Según la visión de la directora técnica de SPC Spain, los tráficos que más afectación podrían sufrir serían los regulares de carga rodada, aquellos que están en más estrecha competición con el modo terrestre. “Subirlos a bordo es tan fácil como que se vayan”, confirma Pilar Tejo. Según datos del observatorio que publica la misma asociación, en 2022 este segmento totalizó cerca del 20% del transporte marítimo de corta distancia ejercido por España en sus mercados interno e internacional (53,2 millones de toneladas). En cambio, Pilar Tejo calcula que “otros tráficos, como los graneles, no lo tienen tan sencillo para volver a la carretera”. En 2022, este segmento fue el que más cuota de corta distancia abarcó, totalizando 129,5 millones de toneladas, el 48% de toda la carga movida.

Sin embargo, son los flujos ro-ro (o de carga rodada) los que están viviendo incrementos en los últimos tiempos (el 4,2% en el primer trimestre de 2023 y del 10,7% en 2022). Esta evolución contrasta con unos graneles líquidos que han caído en el primer trimestre de 2023 (-7,5%) y en 2022 (-3,5%), y unos sólidos que sólo crecieron el 3,5% en todo el año pasado, y el 2,1% en el primer trimestre de este.

Paralelamente, otra de las preocupaciones del sector recae sobre el peso que el ETS da al tráfico intraeuropeo, pues son estos transportes son los que estarán obligados a pagar el 100% de sus emisiones. En este sentido, Tejo explica a que “más de la mitad de nuestros flujos con Italia utilizan el short sea shipping, y también aquellos con Francia y Bélgica son importantes”.

Los datos del primer trimestre de este año en el segmento concreto del Ro-Ro, para el cual la asociación española da datos de intercambios por origen y destino, otorgan volúmenes superiores a la suma de sus principales países extracomunitarios, Marruecos, Algeria, Túnez y Reino Unido (8,4 millones de toneladas), que a los que son de la UE (5,4 millones de toneladas en la suma entre Italia, Bélgica, Francia e Irlanda). Como se recordará, los movimientos entre un puerto extracomunitario y una dársena española (o del resto de la UE) deberán pagar sólo por el 50% de las emisiones del trayecto, aunque Bruselas está definiendo una lista de “puertos vecinos de transbordo” para incluirlos en el sistema ETS, y en los que figuran recintos de los países mencionados.

LA ASOCIACIÓN ESTÁ ACORDANDO UN CONSENSO EUROPEO
En la relación con Bruselas, la asociación española de SSS argumenta que todavía no había fijado una posición pública porque la está acordando con European Shortsea Network, entidad que engloba a otros actores similares a nivel comunitario. De ello se puede deducir un posicionamiento similar por parte del sector en el resto de Europa. Asimismo, el short sea español también se alinea con los comentarios expresados recientemente desde la naviera Grimaldi, mediante los que su consejero delegado en España, Mario Massarotti, daba por hecho el traslado de los costes del ETS al cliente final y pedía un estatus diferenciado para la corta distancia en el sistema. Tanto Grimaldi como la Asociación Española de Promoción del SSS coinciden en señalar que el ETS en su ámbito es “una contradicción” dado que persigue “descarbonizar”, pero penaliza a una modalidad que traslada carga de la carretera a un transporte más sostenible.

La Asociación Española del SSS sí celebra la reinversión del ETS en la adopción de nuevos combustibles

La organización española promotora del transporte marítimo de corta distancia, con todo, sí reconoce el efecto positivo de que, a pesar de constituirse “en una medida recaudatoria”, los ingresos que genere el sistema impositivo reviertan en la adopción de combustibles alternativos para la descarbonización. Sin embargo, advierte de que actualmente no existe una alternativa definitiva para descarbonizar el modo marítimo.