“Los alumnos necesitan una mirada fresca sobre contenidos que uno no se plantea cuando aborda la supply chain”

Perfil

El IE Business School afronta a partir del mes de abril la segunda edición de su Programa Avanzado Supply Chain Management, ‘El nuevo paradigma en la cadena de valor: la transformación de las cadenas de suministro’. Este plan de formación se concibe específicamente para perfiles directivos y ejecutivos del entorno de la supply chain, operaciones, compras y logística que necesiten actualizar sus conocimientos y dotarse de las herramientas claves para convertir la gestión de la cadena de suministro en una fuente de ventaja competitiva. El programa tiene como objetivo proporcionar una visión global de la cadena de valor en un mundo actual disruptivo y tensionado, así como vislumbrar posibles escenarios y herramientas con las que afrontarlo. Esta segunda edición del programa durará hasta el 5 de julio de este año y combinará la formación online con la presencial, basada en Madrid. Tal y como avanza el propio director adjunto de Programas de Dirección y Programas Ejecutivos de IE Business School, Marcelino Lominchar, el perfil de las asignaturas se centra especialmente en dos factores de rabiosa actualidad: la geopolítica, con foco en el triángulo China-Estados Unidos-Europa; y la digitalización de la cadena de suministro y cómo abordar la ciberseguridad.
¿Qué carencias o qué necesidades de mejora se notan en formaciones enfocadas a los perfiles directivos?
Desde que nos ubicamos en el centro de origen de la materia prima hasta la entrega final ocurren muchísimas cosas. Hay muchísimos procesos y nadie es experto al 100% en todos y cada uno de esos procesos. Muchas veces necesitas saber qué ha pasado antes y qué va a pasar después para tener una visión cenital de todo lo que sería una cadena de suministro. Y eso es lo que intentamos nosotros, que una persona tenga esa visión global desde que el proceso comienza en el punto de partida, en el otro extremo del planeta, hasta que el producto manufacturado es entregado como producto final en la compañía de turno. Y, para nosotros, es vital que una persona tenga esa capacidad de poder discernir.
Intentamos ofrecer la realidad en crudo que se va a encontrar el alumno cuando esté dentro del sector”
¿La formación que se imparte a los altos perfiles está acompasada con la realidad que los puestos más operativos ejecutan a nivel práctico?
Nos parece fundamental ofrecer el contenido sin anestesia, porque muchas veces cuando llegas al proceso de reclutamiento de una empresa, todo es color de rosa, pero cuando llegas al mundo real las cosas no se presentan como deben ser y uno tiene que arremangarse. Intentamos ofrecer cuál es la realidad en crudo que se va a encontrar el alumno cuando esté dentro de ese sector. Sí que es cierto que casi el 100% de nuestro alumnado son personas que ya tienen experiencia porque es un factor exigido en el proceso de admisión. Además, es importante no venir con la mentalidad de demostrar lo que ya sabes porque ya sabemos que tienes experiencia, sino con la mentalidad de que vienes a aprender.
Que tu profesor traslade cómo lo pasó con un proyecto sirve para ensayar con balas de fogueo”
¿Han notado una mayor demanda de este tipo de formación desde el inicio de la pandemia hasta ahora?
Sí, y además es una realidad el aumento de matrículas en cada uno de los programas, incluido el de supply chain, en el cual los interesados se dan cuenta de que necesitan saber muchísimo más para ser más eficiente y demostrar que pueden abordar determinados retos que hace cinco años no se planteaban. Actualmente tenemos un sesgo en absolutamente todo: nuevas tendencias, nuevas tecnologías, inteligencia artificial, etc. Y todos estos contenidos influyen en la cadena de suministro. Al final, necesitas tener la trazabilidad de tus procesos a la última, necesitas saber en qué medida las nuevas tecnologías te pueden ayudar o no a solventar una incidencia con mayor o menor rapidez. Por ello, nos nutrimos de un tipo de profesor que intentamos que sea el mejor en cada uno de los ámbitos. Es fundamental que el alumno pueda acceder a contenido de calidad gracias a que se lo está ofreciendo una persona que está haciendo eso mismo en su día a día. Alguien que no le está contando un ‘paper’ que se publicó hace años, con todos mis respetos, sino que es alguien que le cuenta lo que hizo, cómo se equivocó y cómo lo rectificó para solventar el problema y sacar el proyecto adelante.
¿Entonces el modelo del programa es basar la enseñanza en casos de éxito?
Básicamente. Al final es dejar que vengan directivos, por ejemplo, del puerto de Barcelona, Seat o Ikea. Ése es el encanto de este programa. Siempre está el componente de que una persona tenga muchísimas ganas de aprender, pero el hecho de que tu profesor sea una persona que hace eso en el día a día y que te pueda trasladar en el aula cómo lo pasó de mal con tal o cual proyecto, en el que además coincidió que hubo una pandemia, un conflicto bélico o cualquier otro tipo de incidencia geoestratégica, política, etc. Eso, al final, al alumno le sirve para ensayar con balas de fogueo lo que luego le puede pasar con pólvora de verdad.
Si uno quiere ser competitivo, tiene que ir cambiando cada dos por tres”
¿Es la primera vez que IE Business School organiza programas de este tipo?
Hemos tenido la experiencia de programas de más corta duración y vimos cómo podíamos ir ampliando. Seguramente la evolución de este programa de supply chain lo lleve a ser muchísimo más largo, que sea en inglés, que sea presencial, que sea online… Es decir, para nosotros el objetivo es que un programa tenga una larga vida en la que pueda ser abordado desde diferentes formatos. Eso también nos permite testear profesores para que, cuando se saca una primera edición, no se perciba como un mero ensayo. En el caso del Programa Avanzado, ésta es la segunda edición.
¿La formación en logística es adecuada a la velocidad a la que surgen las disrupciones en la cadena de suministro?
Siempre va a haber que estar aprendiendo. Lo bueno de un programa así es que se va a estar renovando siempre. De hecho, los directores académicos me suelen pedir cuando acaba el programa en junio que introduzcamos cambios en la formación porque hay no sé qué tendencia que está cambiando. Estos programas están vivos. Lo que solemos hacer con los alumnos a los que les hemos explicado una cosa que puede quedar anticuada dentro de tres años es invitarles sin coste a acudir a las nuevas sesiones. Y, además, como lo más seguro es que les pillemos con el pie cambiado porque viven en otro país o no pueden acudir presencialmente, con nuestras aulas híbridas no tienen escapatoria. Y al mismo tiempo, tienen alfombra roja para networking y poder conocer el resto de ediciones, para saber de sus problemas, para saber de sus objetivos y de su experiencia profesional. El mundo va muy deprisa y precisamente por eso, esto va de tener una mirada fresca y hacia todos lados. Si uno quiere ser competitivo, tiene que ir cambiando cada dos por tres.
Muchos negocios salen directamente de las aulas”
¿Qué tendencias en educación logística copan ahora mismo la formación?
Todo lo que tenga que ver con el dato: analítica de datos, inteligencia artificial, ayuda a mejorar procesos… Y diría que también geoestrategia y geopolítica. No podemos olvidarnos que el centro de masas de influencia en el mundo ya no está en Europa, sino que ahora está como por Kazajistán. La población mundial está aumentando muchísimo en países que todo el mundo conoce, como China, Indonesia o India, y los europeos empezamos a ser un poquito más residuales en cuanto a cantidad, no en cuanto a influencia. Pero ese centro de masas que va evolucionando y esos giros que ha dado la política económica en determinados países hace que la balanza esté cambiando. No podemos dejar de mirar por el rabillo del ojo ese tipo de cuestiones, y sobre todo, nuestros alumnos no pueden pasar de puntillas, tienen que saber de eso también. Necesitan esa visión cenital dentro del campo de conocimiento. Necesitan una mirada fresca sobre contenidos que a lo mejor uno no se plantea cuando aborda la supply chain porque no es un contenido que hable de cadena de suministro pura y dura.
Quien se dedica a la supply chain tiene que entender el lenguaje de los players que hay en su terreno”
Ha mencionado las palabras networking y contactos. ¿Qué peso tienen en la formación para directivos las conocidas como ‘soft skills’ que tanto atraen de los perfiles directivos en logística?
Todo tiene importancia y eso también. Cuando acudes a un programa avanzado, ¿de verdad no vas a poder conocer a otros profesionales que están en el aula de al lado? Eso es casi un crimen, es pecado mortal. El hecho de llegar aquí teniendo determinados conocimientos no entra en contradicción, por ejemplo, con ofrecer una asignatura de hablar en público, porque seguro que al final vas a tener que hacerlo con proveedores, con clientes o incluso dentro de tu compañía. Yo no estaría haciendo bien mi trabajo si con esos perfiles tan potentes no creara ese marco de convivencia en el cual el alumno pueda coincidir con otros expertos. Eso lo hacemos aquí hasta lo enfermizo. Luego sí que es cierto que hay dos tipos de ADN, ese que en cuanto va a un aula, busca a sus pares, y ese que intenta hacer amistad con otros perfiles. Eso sí: te aseguro que muchos negocios salen directamente de las aulas.
¿Qué retos quedan pendientes en la formación sobre la cadena de suministro para altos directivos?
El hecho de ser un polímata, es decir, tener capacidad de solucionar problemas desde muchos ámbitos, aunque se sea muy experto en algo muy concreto. Disponer, por ejemplo, de una asignatura típica de finanzas para tener algún conocimiento sobre esto y saber qué diablos está diciendo el director financiero es fundamental. Creo que uno tiene que ser polímata a nivel de estrategia, de innovación, de nuevas tecnologías, de resolución de conflictos, de geoestrategia… Es muy difícil ser experto en todo, pero creo que el reto de alguien que quiera dedicarse a la supply chain tiene como deberes poder entender el lenguaje de cada uno de los players que hay en su terreno de juego.




