17 de julio de 2024 | Actualizado 6:47

La falta de parkings seguros pone en jaque a los transportistas en caso de robo de la carga

Los robos son la gran incidencia en el sector y las aseguradoras rehúsan asumir las consecuencias si no se ha aparcado en lugares óptimos
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La sustracción de mercancía durante el transporte por carretera supone una evidencia de las diferencias de percepción entre las aseguradoras de la carga y el día a día de los conductores. Generalmente, las pólizas establecen que los transportistas deben ser responsables del aparcamiento de sus vehículos en zonas seguras, bien vigiladas y acondicionadas para el estacionamiento a salvo de posibles incidencias. Es más, la jurisprudencia puede llegar a calificar de dolo una práctica contraria a este precepto. Sin embargo, esa es precisamente una reclamación histórica del sector que en España no termina de satisfacerse con medidas concretas: aún no hay una cantidad suficiente de este tipo de aparcamientos y los conductores se ven obligados a estacionar en lugares poco recomendables en términos de la seguridad de la carga.

El robo es la causa principal de siniestros en el transporte de mercancías por carretera, según un estudio de la consultora especializada en el sector Osettra. Los datos muestran que las sustracciones suponen una cuarta parte de los siniestros de transporte, con el 24,80% del total. En segundo lugar, se encuentran los daños a las mercancías durante las operaciones de carga y descarga (17,44%), seguido de la mala estiba (11,24%), los accidentes del vehículo (10,46%), las averías del equipo de frío (6,81%), las mojaduras (4,33%) y los incendios (3,87%). Pese a estar en el primer lugar de las incidencias, la aceptación del siniestro de robo por parte de la aseguradora está limitada, especialmente en lo concerniente a las medidas que debe tomar el transportista. De hecho, la causa principal para que el seguro rehúse asumir el robo de mercancías es el aparcamiento nocturno en lugares excluidos, según apunta el estudio de Osettra.

“Jurisprudencialmente, es así”, confirma la directora y fundadora de Alquézar Advocats, Núria Alquézar. “El aparcamiento elegido debe tener vigilante, cámaras de seguridad, o si eso no es posible, al menos, ser un recinto cerrado. Aparcar en un descampado se puede considerar una desatención del transportista porque tiene el deber de custodiar la mercancía”, razona. Las compañías de seguros suelen aceptar también áreas de servicio 24 horas, pero nunca polígonos industriales, zonas de descanso o similares. De esta forma, la teoría reflejada en las pólizas de seguros está muy lejos de la vida práctica de la profesión, como apunta el subdirector de Osettra, Mario García. “Hay un ‘gap’ entre la realidad de las pólizas de mercancías del mercado y la necesidad del transportista, que no tiene opción de aparcar en aparcamientos seguros porque no los hay”, afirma.

“Hay un ‘gap’ entre la realidad de las pólizas de mercancías y la necesidad del transportista”
Mario García Subdirector de Osettra

La jurisprudencia establece un criterio sólido sobre la responsabilidad del transportista al elegir el área de descanso, llegando incluso a calificar de dolo la conducta del transportista que estaciona en un lugar peligroso, no vigilado y de débil protección. Según la titular del despacho Agnes Abogados, Dolors Calzadilla, este tipo de sentencias muestran que “una conducta dolosa acreditada del transportista puede suponer, no sólo la posibilidad de estar privado de la cobertura del seguro, sino además el riesgo de tener que afrontar una reclamación en extremo cuantiosa”. Es decir, que el transportista debe ser consciente en todo momento de que dejar el camión en un área sin la suficiente protección puede llevar a los tribunales a considerarlo dolo y a complicar aún más el siniestro si el juez considera que la responsabilidad del conductor es aún mayor.

“El transportista es responsable de la carga, pero no esclavo de la misma”
Yolanda Redondo Secretaria general de Transcalit

Sin embargo, para la secretaria general de la asociación transportista catalana Transcalit, Yolanda Redondo, el dolo radica más en “hacer algo mal sabiendo que se está haciendo mal y queriendo hacerlo mal”. Algo que en absoluto tiene que ver con la actividad común de los transportistas, según Redondo, los primeros interesados en aparcar en zonas seguras para evitar robos. “El transportista tiene que demostrar que el vehículo ha sido estacionado en una zona segura”, lamenta. Denuncia que este tipo de incidencias se dan cuando los transportistas paran para comer, por ejemplo, dejando el camión aparcado sin vigilancia sin que eso pueda considerarse necesariamente dolo. “El transportista es responsable de la carga, pero no esclavo de la misma”, recalca Yolanda Redondo.

UNA MALA ESTIBA SIN UNA DIFERENCIACIÓN CLARA ENTRE CONCEPTOS
Otra fuente de conflictos en el seguro de transportes son aquellas incidencias cuyo origen es una mala estiba o estiba inadecuada. Estas situaciones suponen el 11,24%, pero su número se podría llegar a duplicar si se tienen en cuenta una parte de aquellos siniestros de causa indeterminada (17,54%) que ocurren por roturas o golpes de la mercancía durante el viaje. Según el estudio de Osettra, aunque la causa no haya sido más que un frenazo, un perito de la aseguradora tiende a achacarlo a una insuficiencia de la preparación de la mercancía a bordo del vehículo, ya sea por la disposición de la carga, su sujeción o un embalaje inadecuado. Además, es importante determinar quién ha sido el responsable de las tareas de estiba, así como de la carga y la descarga. Y es que “ambas garantías sólo tienen cobertura si las ha realizado el transportista o sus empleados. Si estos trabajos han sido por cuenta del expedidor, el seguro no responderá por ellos”, señala Mario García (Osettra).

“¿Y el trincaje? Nadie sabe, ni las consultas al ministerio de Transportes han arrojado luz”
Núria Alquézar Directora y fundadora de Alquézar Advocats

Aquí entra en juego la claridad de la ley de prohibición de carga y descarga, y a nivel práctico, los límites tienden a difuminarse. “El tema de la carga y descarga tiene muchos grises y difiere mucho la norma de lo que dicta el día a día de los transportistas”, admite el subdirector de Osettra. En su opinión, la práctica vuelve a consistir en matices desde que el transportista recibe una posible reclamación. La abogada Núria Alquézar riza el rizo: “¿Y el trincaje? Nadie sabe lo que es, y ni las consultas al ministerio de Transportes han arrojado luz”. Por ello, la letrada ofrece una posible definición sencilla para cada término que podría ayudar a la hora de dirimir responsabilidades: “Trincaje: asegurar la carga con cinchas. Estiba: colocación dentro del camión. Carga y descarga: colocación del camión y distribución de la mercancía”, resume. En el caso de Transcalit, la recomendación a sus asociados es que revisen sus pólizas para asegurarse de que están al día con la normativa vigente. “No te pueden subrogar la responsabilidad de una actividad que no es tuya”, aclara Yolanda Redondo.

MERCANCÍAS EXCLUIDAS DE COBERTURA
Otra causa de rehúse en los siniestros de transporte son las mercancías excluidas. Existen una serie de bienes que no suelen estar cubiertos, y otros lo están, pero de forma limitada, por ejemplo, con un capital más bajo, con una franquicia más elevada o sólo en ciertos tipos de siniestros. “Es habitual que las pólizas excluyan mercancías como el cobre, el tabaco, la prensa, los metales preciosos o el dinero en metálico. Es importante revisar en qué condiciones tendremos el amparo de la póliza y cuál es la casuística de cada empresa o autónomo. El transportista es el eslabón más débil de la cadena y en muchos casos se encuentra indefenso frente a la presión de sus clientes”, explica Mario García desde Osettra. Esto sucede porque son mercancías sensibles, con un nivel de atractivo muy alto para los ladrones por la posibilidad de revenderlas. “Las compañías de seguros prefieren no cubrirlas porque ese tipo de siniestros es más caro y más frecuente”, aclara el subdirector.